El Tren Interurbano México-Toluca ha visto triplicado su costo inicial, por las irregularidades en el último gobierno priista, hasta alcanzar los 100 mil millones de pesos.
Ciudad de México, 3 de febrero (SinEmbargo).– Andrés Lajous Loaeza, Director General de la Agencia Reguladora de Transporte Ferroviario (ARTF), señaló que la prolongada duración y la falta de planeación durante la administración del expresidente Enrique Peña Nieto fueron factores determinantes en el incremento del costo del Tren Interurbano México–Toluca, también conocido como Tren "El Insurgente", cuyo monto total asciende actualmente a cerca de 100 mil millones de pesos.
En entrevista con el programa “Café y Noticias”, Lajous explicó que los problemas de origen en la planeación del proyecto provocaron retrasos y sobrecostos significativos. “Los problemas de planeación, claro que elevan los costos porque hacen que la obra dure más tiempo. Probablemente el principal problema fue que no estaba definido plenamente el trazo, por lo que no estaban estimados los costos de las estructuras que se necesitaban para entrar a la Ciudad de México”, indicó.
El titular de la ARTF subrayó que los proyectos de infraestructura ferroviaria son, por naturaleza, complejos y de alto costo, pero que las desviaciones en tiempo y presupuesto suelen estar asociadas a deficiencias en la etapa de planeación.
“Normalmente, lo que hace que los proyectos grandes sufran modificaciones en costo y tiempo tiene que ver efectivamente con el proceso de planeación”, afirmó.
Durante el sexenio de Peña Nieto, el Tren Interurbano México–Toluca fue presentado como uno de los cinco compromisos presidenciales en materia de trenes de pasajeros. En distintos foros, el entonces Presidente y su Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza —fallecido el 1 de abril de 2020—, aseguraron que la obra avanzaba conforme a lo programado y que tendría un costo aproximado de 39 mil millones de pesos. Sin embargo, el monto final se triplicó, principalmente por la falta de definición del proyecto desde su inicio.
Al referirse a las observaciones de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) por deficiencias y fallas de planeación en la primera etapa del proyecto, Andrés Lajous Loaeza explicó los problemas de origen que detonaron los sobrecostos del Tren Interurbano México–Toluca.
“La obra se ejecutó, en términos generales, en dos fases. La primera se desarrolló durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto y comprendió el tramo de Zinacantepec a Lerma, así como una parte del trayecto de Lerma a Santa Fe. Posteriormente, ya durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador y de la entonces Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, se retomó la construcción desde la salida de los túneles hacia Santa Fe y hasta Observatorio”, explicó.

Lajous subrayó que uno de los principales problemas fue la modificación del proyecto inmediatamente después de su licitación.
“Como se ha explicado públicamente, al día siguiente de licitar la obra se cambió el proyecto. Esto generó problemas administrativos muy serios, porque se había licitado con un catálogo de conceptos que definía las estructuras y materiales necesarios. Al modificarse el proyecto, cada avance tuvo que registrarse como un ‘concepto extraordinario’, lo que añadió una enorme complejidad administrativa a la obra y explica, en parte, los retrasos en su ejecución”, señaló.
Lajous fue enfático en que, si bien la prolongación del periodo de construcción influyó en el incremento del costo, el problema principal fue la indefinición del proyecto original.
“El principal problema de origen fue que no estaba definido plenamente el trazo, por lo que no se estimaron los costos de las estructuras necesarias para ingresar a la Ciudad de México”, sostuvo.
Pese a las irregularidades registradas durante el desarrollo del proyecto, el funcionario aseguró que todos los elementos de la obra fueron sometidos a evaluaciones de conformidad y que los trenes operan con el sistema europeo de control ferroviario ERTMS. Con la operación completa del Tren Insurgente, el tiempo de traslado se redujo de más de una hora y media a aproximadamente 50 minutos.





