De aprobarse la ley, la Secretaría de Energía (Sener) promoverá que la generación eléctrica proveniente de fuentes limpias alcance los niveles establecidos en la Le General de Cambio Climático para la Industria Eléctrica. Fijará como meta una participación mínima de energías limpias en todo proceso de generación de electricidad: 25 por ciento en 2018, 30 por ciento a 2021, 35 por ciento para 2024, 45 por ciento a 2036 y de 60 por ciento en 2050. Para la Canacero eso encarecerá el precio de la electricidad.

Ciudad de México, 7 de diciembre (SinEmbargo).– Greenpeace pide que se apruebe la Ley de la Transición Energética, hasta el momento avalada por comisiones del Senado, la cual busca regular tanto el aprovechamiento sustentable de energía, como las obligaciones en materias de energías limpias y de reducción de emisiones contaminantes de la industria eléctrica. Sin embargo, la industria mexicana del acero advierte que la propuesta legislativa es un mecanismo que no garantiza límites al encarecimiento de las tarifas eléctricas y que puede, bajo ciertos escenarios, generar costos fuera de toda proporción y una fuerte incertidumbre de sus efectos sobre los costos futuros de electricidad, lo cual limitaría las nuevas inversiones y creación de empleos.
Esta mañana, a través de una inserción pagada en la prensa, Greenpeace México pidió a los legisladores aprobar la Ley de la Transición Energética pese a las "intimidaciones" de industrias y denunció que el sector siderúrgico mexicano va contra "la tendencia mundial" de detener el calentamiento global porque, enlistó, insiste en generar electricidad sólo quemando combustibles fósiles y "mantiene a México en la época medieval de la energía".
"Basta de que un grupo de industriales se quiera adueñar de la salud del planeta y de los mexicanos para favorecer sus intereses económicos", aseguró en el desplegado.
En respuesta, la Cámara Nacional de la Industria y el Acero (Canacero) afirmó que está totalmente a favor y comprometida con la reducción de emisiones para mitigar los efectos del cambio climático, pero no en los términos y condiciones en que se pretende hacer mediante la Ley de Transición Energética, la cual, expuso en un comunicado, pone en riesgo la competitividad de México y el bienestar de la sociedad.
"Una política que obligue a que en México tengamos que consumir energías renovables, que además aún no tenemos, y no ponga límite superior al valor de los Certificados Limpios puede tener costos directos muy altos que pagaremos todos los mexicanos, no sólo la industria, y únicamente beneficiará a los generadores de estas energías, dándoles retornos de inversión muy por arriba de lo requerido para incentivar estas inversiones y afectando al resto de la industria y consumidores", dijo.
Si afectamos la competitividad del sector productivo de México el riesgo es incentivar la importación desde países que aportan más emisiones al ambiente y que no asumen compromisos como México, es decir, se limitará el desarrollo del país para que otros países crezcan, subsidiaremos sus emisiones y globalmente, emitiremos más, justificó.
La industria siderúrgica mexicana, documentó, genera 27 por ciento menos emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera por tonelada de acero producido que el promedio mundial, según la Organización Mundial del Acero (WSA). Agregó que en los últimos 10 años invirtió más de 5 mil millones de dólares para mejorar procesos y disminuir sus emisiones.
"Es una lástima ver que diversas organizaciones, entre ellas Greenpeace, por ignorancia o complicidad, se presten a defender el negocio de unos cuantos generadores sin decir la verdad del sobrecosto que tendremos que asumir todos los mexicanos; lo que verdaderamente deberían de impulsar es que los países que realmente contaminan sean los primeros en disminuir sus emisiones", recomendó Canacero.
El Índice de Riesgo Global Climático 2016 reveló que México es una de las naciones más afectadas por los desastres naturales que han ocasionado una pérdida de 3 mil 359 millones de dólares (alrededor de 56 mil 85 millones de pesos) entre 1995 y 2014, lo cual la coloca como el número siete con mayores costos económicos, de 183 países evaluados.
Además, de acuerdo con el Reporte Mexicano de Cambio Climático, más de la mitad de los municipios de México y el 46.2 por ciento de los mexicanos ya padecen los efectos del cambio climático.
El documento detalla que mil 385 de los dos mil 457 municipios mexicanos son vulnerables a distintos eventos climáticos como inundaciones, deslaves, sequías agrícolas, disminución de rendimientos en la producción de alimentos, disminución de la temperatura, ondas de calor y transmisión de enfermedades.
LEY DE TRANSICIÓN ENERGÉTICA
“El sector energético es la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero. Contribuye con más del 75 por ciento de las emisiones globales totales. Una rápida transformación del sector energético para el año 2050, como el G-7 se sugiere en su reciente compromiso, es necesario para evitar peores impactos del cambio climático”, enfatiza el estudio del World Resources Institute (WSI).
El país aporta el 1.67 por ciento de las emisiones de gas invernadero en el mundo y en gran parte se debe al sector energético, una de sus principales apuestas para el crecimiento económico.
El lunes 30 de noviembre, las comisiones unidas de Energía y Estudios Legislativos del Senado aprobaron en lo general el dictamen que expide la Ley de Transición Energética.
Durante la reunión de integrantes de ambas comisiones se aprobó por unanimidad, con 11 votos, la reforma previamente avalada por la Cámara de Diputados.
La ley busca regular el aprovechamiento sustentable de energía, es decir, el uso óptimo de la fuente en todos los procesos y actividades para su explotación, producción, transformación, distribución y consumo, además de incluir la eficiencia energética.
De acuerdo con el dictamen se establece que la Secretaría de Energía (Sener), a través de las Metas de Energías Limpias y las de Eficiencia Energética, promoverá que la generación eléctrica proveniente de fuentes limpias alcance los niveles establecidos en la Ley General de Cambio Climático para la Industria Eléctrica.
La Sener fijará como meta una participación mínima de energías limpias en todo proceso de generación de electricidad: 25 por ciento en 2018, 30 por ciento a 2021, 35 por ciento para 2024, 45 por ciento a 2036 y de 60 por ciento en 2050.
De igual modo, esa dependencia y la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (CONUEE) establecerán una hoja de ruta para el cumplimiento de la meta indicativa en un plazo de 260 días hábiles, contados a partir de la entrada en vigor de esta ley.
Se crea además el Sistema de Información de Transición Energética, que tendrá por objetivo registrar, organizar, actualizar y difundir la información en materia de aprovechamiento sustentable.
Asimismo se faculta a la Comisión Reguladora de Energía y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) a realizar actos de inspección y vigilancia a los integrantes de esta industria.
El cambio climático está asociado a las acciones humanas, principalmente a la quema de combustibles fósiles y a procesos de cambio de uso de suelo (fundamentalmente a la deforestación). Los gases de efecto invernadero, entre los que se encuentran el dióxido de carbono (CO2), el metano (CH4), el óxido nitroso (N2O), y la familia de los clorofluorocarbonos han aumentado a partir de la revolución industrial de manera evidente junto con el aumento de la temperatura terrestre y oceánica, documenta México contra el cambio climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La nación que más contamina es China, con 25.36 por ciento del total de los gases de efecto invernadero. Le sigue Estados Unidos, con el 14.4; luego los 28 países de la Unión Europea, India, Rusia, Japón, Brasil, Indonesia, México y después Irán. Todas estas naciones, según el WSI, aportan con el 72 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial que provocan cambios en la tierra y deforestación.




