Saltillo, 22 May. (Notimex).- Un total de 14 crías de los conocidos como “perritos de las praderas” nacieron en perfecto estado de salud en el Museo del Desierto, los cuales ya se han sumado a la colonia de la especie única llamada Cynomys mexicanus.
Las 14 crías ya están conviviendo con el resto de los integrantes de esta colonia que acompaña al museo desde su fundación.
Los perritos de la pradera es una especie en peligro de extinción, y el Museo del Desierto alberga a ejemplares de esta especie que se encuentra cada vez más reducida en sus poblaciones en los estados de Nuevo León, Coahuila y San Luis Potosí.
Anteriormente, colonias de perritos de la pradera se encontraban también en territorio zacatecano; sin embargo, éstas han sido exterminadas.
El apareamiento de esta especie ocurre sólo una vez al año alrededor de marzo, y nacen generalmente dos crías por hembra en abril, tras un mes de gestación.
Las crías salen en madrigueras una vez que se han destetado de la madre, y esto ocurre a finales de abril o principios de mayo, en tanto se quedan al cuidado de los padres.
En el Museo del Desierto, el encargado de cuidar a esta especie es el ingeniero agrónomo Gonzalo García Martínez, quien les da de comer una vez al día nopal, espinacas, verdolaga y acelgas. También los alimenta con granos de maíz, trigo y sorgo.
García Martínez señaló que actualmente la colonia está conformada por aproximadamente 50 o 60 ejemplares, “es difícil saber el número exacto, pues salen en diferentes momentos”.
Estos perritos de la pradera tienen actividad desde que amanece y entre las 09:00 y 10:00 horas bajan, algunos pocos permanecen arriba. A mediodía toda la colonia se oculta en tiempo de calor extremo y sale cuando baja la intensidad de los rayos del sol.
Los perritos tienen un complejo sistema de comunicación; sus gritos o llamados tienen un significado, pues emiten diferentes sonidos para advertir peligro, como la presencia de depredadores, y estos son distintos si observan una serpiente, un ave o un felino.
Son famosos por sus “besos”, pues su costumbre de socializar a través del olfato ha provocado que parezca que todo el tiempo se “besan”.
El Museo del Desierto es pionero en reproducción de perrito de las praderas mexicano en cautiverio, ya que es el único que lo ha hecho con gran éxito reproductivo.
Algunos de los perritos aquí criados ya han salido a instituciones de conservación en Puebla, Nuevo León, Zacatecas y el Estado de México.





