Emiliano Renzi, investigador y autor del estudio, advierte que las partículas expulsadas al toser o estornudas son más grandes de lo pensado hasta ahora.
Por Raúl Izquierdo
Madrid, 13 de diciembre (AS).- Desde el inicio de la pandemia poco a poco se han ido conociendo nuevos detalles fundamentales para entender cómo se propaga el virus y, así, actuar en consecuencia. Con el paso de los meses, se determinó que la expulsión de gotículas y aerosoles al hablar, gritar o toser eran una de las principales vías de contagio.
Sobre este último caso en concreto, investigadores de la Universidad de Loughborough, en Reino Unido, han establecido a través de un modelo matemático que las micropartículas que se arrojan son más grandes de lo pensado hasta ahora. Además, la distancia a la que pueden llegar "excede consistentemente los dos metros" antes de hacer contacto con el suelo.
Es lo que asegura el investigador Emiliano Renzi en el estudio, publicado en Physics of Fluids. Estas expulsiones, según el mismo, son similares al fenómeno de la física de los anillos de vórtices flotantes, basada en la turbulencia y circulación de un vórtice en un fluido o un gas.
— Ordo Fraterna Fibonacci (@OrdoFibonacci) December 8, 2020
De esta forma, las partículas que expulsamos al toser o estornudar siguen la dinámica de una explosión nuclear. "En algunos casos, las gotas son impulsadas a más de 3.5 metros por el vórtice flotante, que actúa como una mini bomba atómica", asegura Renzi.
EL PELIGRO DE LAS GOTAS MÁS PEQUEÑAS
Pero si las gotas grandes conllevan problemas, no menos complejas con las pequeñas, que según los datos del estudio podrán alcanzar una altura de cuatro metros en apenas unos segundos. Algo que, junto con los sistemas de ventilación, "interferirán con la dinámica de la nube y podría contaminarse", afirma el experto.
Ayudadas por la turbulencia que genera el sistema de aire, estas gotas pueden alzarse hasta los seis metros y permanecer en el aire durante un tiempo indefinido, aumentando el riesgo de contagio. "Estos resultados comienzan a mostrar hasta qué punto las gotitas pueden viajar en escalas de tiempo relativamente cortas", asevera Renzi.
HACIA EL SUELO PARA MENOR RIESGO
Los autores del estudio aconsejan que, en el caso de toser o estornudar, se haga hacia el suelo para evitar la propagación hacia el aire de las partículas. También, como ya han confirmado otros estudios, la distancia de seguridad socialmente aceptada podría no ser suficiente en espacios interiores cuya ventilación no sea la adecuada.
Loughborough researchers, Dr Emiliano Renzi and student Adam Clarke, have created a mathematical model which shows that droplets can reach more than 3.5 metres, without a face mask.
The study displays that the current 2m distance is not far enough.
Read: https://t.co/gGcJUcuY21 pic.twitter.com/NGDYhBGu0y
— Loughborough University (@lborouniversity) December 11, 2020




