La aprobación del presidente George W. Bush se disparó tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 (alcanzando el 86 por ciento) y, en menor medida, después de la invasión de Irak en 2003, un fenómeno que no se ha replicado con Donald Trump tras la invasión de Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, donde su aprobación solo subió ligeramente del 43.5 al 44.3 por ciento.
Ciudad de México,8 de enero (SinEmbargo).– El 11 de septiembre de 2001, el día del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, en Estados Unidos, la aprobación de George W. Bush rondaba en un 52.7 por ciento. Días después, una vez que el Presidente estadounidense hizo un llamado a las armas en un discurso a nivel nacional. Fue el 19 de septiembre, cuando Bush declaró la “guerra contra el terrorismo”, exigió a los talibanes entregar a Osama bin Laden y advirtió que EU actuaría contra cualquier país que diera refugio o apoyo a organizaciones terroristas. Para el 22 de septiembre su aprobación era del 84 por ciento y para el 26 de septiembre ya se encontraba en el 86 por ciento, de acuerdo con el ponderado histórico de Real Clear Polling.
Eso no ha sucedido con Donald Trump, quien invadió Venezuela y secuestró a su Presidente Nicolás Maduro con un grupo militar de élite a partir de una serie de datos clave que obtuvo luego de infiltrar con la CIA el círculo cercano del mandatario latinoamericano, una operación que no fue autorizada por el Congreso.
Las cifras del ponderado Real Clear Polling muestran cómo la aprobación de Trump era del 43.5 por ciento el pasado 3 de enero, día de la invasión a Venezuela, una cifra que apenas aumentó a 44.3 por ciento para el 7 de enero. En el ponderado del New York Times, Trump apenas subió un punto del 3 al 8 de enero, para ubicarse en una popularidad del 43 por ciento.
De hecho, el propio Bush repitió en 2003 la misma fórmula con cierto éxito al invadir Irak, con el ya conocido falso argumento de que el régimen de Sadam Hussein escondía armas de destrucción masiva, las cuales nunca fueron encontradas. El 14 de marzo de 2003, una día después del llamado a las armas, la popularidad de Bush era de 56 por ciento; para el 22 de marzo el número ascendió a 64, y para el 18 de abril de ese año llegó a su pico con un 70 por ciento.
El índice de aprobación actual de Bush es el máximo registrado por un Presidente estadounidense a la fecha, el anterior había sido ocupado por su padre George H. W. Bush al final de la Guerra del Golfo Pérsico, a finales de febrero/principios de marzo de 1991, de acuerdo con los datos históricos de Gallup. Antes de esa fecha, el índice de aprobación más alto registrado por Gallup era del 87 por ciento, obtenido por el presidente Harry S. Truman justo después del fin de las hostilidades de la Segunda Guerra Mundial en Europa. En ese histórico, Trump registra a la fecha un 36 por ciento.
Un estudio de la Universidad de Cambridge —“Rallying around the President”— plantea, primero, que los estadounidenses se unen a los presidentes cuando las guerras y las crisis de seguridad se ven como una oportunidad para que Estados Unidos recupere su “honor nacional previamente dañado”; y segundo, que el respaldo surge cuando el Presidente reivindica el manto de "líder del mundo libre" en un ataque de coalición con autorización internacional contra un país extranjero.
Con Trump, hasta el momento, las mediciones muestran una opinión dividida entre los estadounidenses, con su principal apoyo entre su base del movimiento MAGA, que hasta hace unas semanas se había desencantado con su líder por la falta de resultados y avances en la agenda de esta ala como lo referente al caso del depredador sexual Jeffrey Epstein, amigo de demócratas de primer nivel como Bill Clinton, pero también cercano a Donald Trump.
Una encuesta de CBS News publicada el miércoles muestra cómo el 52 por ciento de los estadounidenses desaprueba la intervención militar en Venezuela. A su vez, una medición de The Washington Post del lunes revela que cuatro de cada 10 estadounidenses aprueban el envío de fuerzas militares a Venezuela para capturar a Maduro, mientras que aproximadamente el mismo porcentaje lo desaprueba y casi 1 de cada 5 no está seguro.
Los datos del Post indican que más de 6 de cada 10 estadounidenses afirman que la operación debería haber requerido la aprobación del Congreso, mientras que menos de 4 de cada 10 opinan que era apropiado que Trump la ordenara por su cuenta. Los republicanos afirman que las acciones de Trump fueron apropiadas por un margen de aproximadamente 3 a 1, mientras que una gran mayoría de demócratas e independientes opina que el Congreso debería haber tenido que aprobarla.
The Economist apunta a su vez que el índice de aprobación neta de Trump es de -17 por ciento, con un 39 por ciento que lo aprueba, un 56 por ciento que lo desaprueba, y un 4 por ciento que no está seguro. De hecho, la revista británica expone cómo en la base MAGA de Trump se ve con buenos ojos el secuestro al Presidente Nicolás Maduro y la invasión a Venezuela.
The Economist, que realiza la medición con YouGov, refiere que una vez que se conoció la noticia del secuestro de Maduro: el 80 por ciento de los encuestados de MAGA que respondieron entre el 3 y el 5 de enero dijeron que apoyaban el derrocamiento de Maduro, y solo el 9 por ciento se opuso.
“Más sorprendente es el cambio en la actitud de MAGA hacia el intervencionismo en general. Tras la operación, el 57 por ciento de los republicanos —y el 54 por ciento de los republicanos MAGA— afirmó que las intervenciones militares extranjeras suelen mejorar las condiciones en los países donde ocurren”, se lee en el artículo “Nuestra encuesta con YouGov muestra lo que MAGA-land piensa sobre Venezuela”.
En otra medición, CBS News coincidió que con el 97 por ciento del respaldo, ahora más republicanos de MAGA apoyan la invasión en Venezuela que los que lo hicieron en noviembre. “Hay al menos dos razones: una es que la mayoría considera que la operación fue un éxito militar, mientras que otros estadounidenses suelen decir que es demasiado pronto para hacer una evaluación”.
CBS revela que el 44 por ciento de los estadounidenses consultados considera que la intervención en Venezuela ha vuelto la imagen de Estados Unidos más fuerte hacia el mundo, mientras que el 32 por ciento considera que debilita la percepción que se tiene de ese país y un 26 por ciento que consideró que no hace realmente ninguna diferencia.





