La pregunta no es si Trump atacará a otro país soberano. La pregunta es: ¿cuál sigue?

09/01/2026 - 7:29 pm

Medios de comunicación estadounidenses coinciden en que, tras el secuestro de Nicolás Maduro, es casi un hecho que Trump ordenará nuevos ataques en el extranjero, por lo que sólo queda la duda de qué país será su siguiente objetivo.

Ciudad de México, 9 de enero (SinEmbargo).– Después del secuestro de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, y la invasión del territorio venezolano en una operación que provocó la muerte de al menos cien personas –entre civiles y militares–, la pregunta que se hacen los analistas en la prensa estadounidense no es si Donald Trump atacará a otro país soberano, sino cuál sigue.

La mayoría coincide en que no hay siquiera una explicación de por qué hacerlo. Es “porque puede”.

“Desde que la Fuerza Delta estadounidense detuvo al líder venezolano y a su esposa por cargos relacionados con drogas y armas, se han generado frenéticos interrogantes sobre la operación. ¿Por qué el Presidente Trump ordenaría algo tan descarado y, potencialmente, ilegal? ¿Cuál es el plan del gobierno estadounidense para el futuro de Venezuela? Y ahora que hemos llevado a cabo el audaz secuestro de un Jefe de estado y, en esencia, nos hemos apoderado de un país extranjero, ¿podría volver a ocurrir?”, escribe Ellen Ioanes en The American Prospect, una revista impresa y digital basada en Washington.

Trump ha pasado de retomar sus amenazas contra Groenlandia, el territorio insular bajo administración danesa, hasta decir que va a pasar a operaciones en tierra contra los cárteles, en territorio mexicano. “Sería difícil para Groenlandia y Dinamarca organizar cualquier tipo de defensa significativa si Trump decidiera una operación militar para tomar la isla”, le dijo a The American Prospect el profesor de historia de la Universidad de Cornell y especializado en historia militar David Silbey.

“Dinamarca no es un país que pueda resistir con especial eficacia”, declaró Silbey. “[Trump] se centra en objetivos más débiles para conseguir lo que quiere”.

Trump dijo ayer jueves que Estados Unidos realizará ataques terrestres contra los cárteles de la droga que, dijo, gobiernan México. “Vamos a empezar ahora mismo a atacar la tierra, en lo que respecta a los cárteles. Los cárteles gobiernan México”, expresó a Fox News. No ha pasado ni una semana de que secuestró a Maduro y a su esposa, Cilia Flores.

¿Por qué? Porque puede

Susan B. Glasser escribe hoy en The New Yorker, otra revista con una fuerte presencia en Estados Unidos:

“Groenlandia, resulta, no es un chiste sino una plantilla que explica mucho sobre la política exterior de Trump: se trata de un Presidente que busca tomar el poder y que mira el territorio en un mapa y dice que quiere poseerlo. Trump no pudo articular una justificación para adquirir Groenlandia más de lo que puede dar más detalles sobre cuál es su plan para Venezuela ahora que ha derrocado al líder del país y se ha apoderado de parte de su petróleo”.

Los periodistas de The New York Times le preguntaron el miércoles por qué no podía conformarse con los términos del tratado existente de 1951 con Dinamarca, que otorga al ejército estadounidense un uso casi ilimitado del territorio de Groenlandia. Trump respondió: “La propiedad es muy importante”. Añadió: “Porque eso es lo que siento que es psicológicamente necesario para el éxito”. Trump afirmó en esa misma entrevista que su poder global no tiene límites, salvo uno: “Mi propia moralidad. Mi propia mente. Es lo único que puede detenerme”.

Glasser agrega: “El enfoque de Trump hacia el mundo no es el aislacionismo que muchos de sus partidarios celebraron cuando regresó a la Casa Blanca, prometiendo un cambio de ‘Estados Unidos Primero’ alejándose del internacionalismo liberal de sus predecesores, sino una forma narcisista de unilateralismo que dice, en voz alta, puedo hacer lo que quiera, cuando y como quiera hacerlo. El poder desenfrenado ejercido por su propio bien es el tema, y, junto con el propio Trump, su subjefe de gabinete, Stephen Miller, es su musa. La gruñona enunciación de Miller de esta doctrina, en una entrevista con Jake Tapper de CNN el lunes, durante la cual afirmó el derecho de Estados Unidos a hacer lo que quisiera con Groenlandia, se ha tomado justificadamente como una declaración importante de la cosmovisión que sustenta a esta Administración”.

Miller dijo: “Vivimos en un mundo, el mundo real, Jake, que se rige por la fuerza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder. Estas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.

Contando la audaz incursión de comandos del fin de semana pasado en el complejo de Maduro, Trump ahora ha ordenado ataques militares estadounidenses contra siete naciones diferentes desde que regresó a la Casa Blanca: Irán, Irak, Nigeria, Somalia, Siria, Venezuela y Yemen, cuenta la periodista en The New Yorker.

La obsesión por Cuba

“‘Trump es duro con los débiles, pero débil con los duros’, como lo expresó Raphaël Glucksmann, miembro francés del Parlamento Europeo, a The Wall Street Journal. ¿Lo hace mejor o peor que, en la mayoría de los casos, la atención de Trump haya ido y venido tan rápido como los misiles que ha desatado? ¿Que se haya demorado en sus triunfos militares solo el tiempo suficiente para hacer afirmaciones generalizadas sobre los resultados transformadores, brillantes e increíbles que ha logrado antes de pasar rápidamente a alguna otra preocupación? En los días posteriores al ataque a Venezuela, Trump ha amenazado explícitamente no solo a Groenlandia, sino también a Colombia, Irán y México. ¿Por qué? Porque puede”, dice Susan B. Glasser.

“Una década después del inicio de la carrera política de Trump y casi un año después de su segundo mandato, ahora podemos decir definitivamente que la maniobra geopolítica característica del Presidente no es retirar a Estados Unidos del mundo, sino exhibiciones performativas de fuerza para imponer su voluntad sobre él”, agrega.

Muchos observadores, dice la autora del texto en The American Prospect, ven la operación del fin de semana pasado en Venezuela como un montaje para debilitar a Cuba y, eventualmente, colapsar el gobierno de Miguel Díaz-Canel, el sucesor de Raúl Castro, hermano de Fidel.

“En lo que respecta a Cuba, Estados Unidos no tiene mucho que saquear, como las reservas de petróleo de Venezuela. Trump no ha mostrado gran interés en intervenir y parece creer que el gobierno cubano caerá por sí solo. Pero aún existen halcones en Cuba y muchos cubanoamericanos anticomunistas (sobre todo en Florida, con una gran cantidad de votos) que podrían querer un cambio de régimen; el más significativo, el Secretario de Estado Marco Rubio”, escribe Ellen Ioanes.

Daniel Pedreira, profesor del Departamento de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Internacional de Florida, declara a la revista: “Cuba siempre ha sido un punto estratégico como puerta de entrada a las Américas”.

Bajo los gobiernos de Chávez y Maduro, Cuba intercambiaba personal médico por petróleo, que el país utilizaba para abastecer su propia red eléctrica y venderlo en el mercado internacional a cambio de divisas. “La escasez de este producto sin duda causará graves problemas económicos a la isla, pero el flujo de petróleo venezolano ya había disminuido en los últimos años”.

Redacción/SinEmbargo

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Lo dice el reportero