En medio de un complejo panorama por las diferentes tensiones que ha tenido con Estados Unidos, el Primer Ministro canadiense ahora pone sus ojos en la potencia asiática como una de sus opciones para hacer frente a la ofensiva del gobierno de Trump.
Ciudad de México, 14 de enero (SinEmbargo).– “No tiene ninguna ventaja real, es irrelevante”, dijo ayer Donald Trump sobre el T-MEC. “A Canadá le encantaría. Canadá lo quiere. Lo necesita”.
Pero Canadá no se quedó allí. Canadá ha salido a buscar nuevos socios, más confiables.
El Primer Ministro, Mark Carney, llegó a Beijing este miércoles para una importante visita de Estado de tres días durante la cual se reunirá con el Presidente Xi Jinping y buscará reparar una relación que puede ser más vital, ahora que Estados Unidos (EU) ya no es un aliado de fiar. En los últimos meses se han observado indicios de una distensión en la relación. Carney y Xi ya se reunieron en el marco de una cumbre en Corea del Sur en octubre. Según expertos y funcionarios, Carney buscará reactivar las relaciones de su país con China, en vista de la volátil y compleja relación de ambos países con Estados Unidos.
Al informar sobre la visita de Carney, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino indicó que “China espera aprovechar esta visita como una oportunidad para fortalecer el diálogo y la comunicación, incrementar la confianza política mutua, ampliar la cooperación práctica, gestionar adecuadamente las diferencias, abordar las preocupaciones de cada parte y consolidar el impulso de mejora en las relaciones China-Canadá para generar mayores beneficios a los dos pueblos”, según la agencia oficial Xinhua.

“Carney, presionado por un recalcitrante Presidente Trump, quien prácticamente ha cancelado las negociaciones comerciales y ha amenazado la soberanía de Canadá, dedica gran parte de su tiempo en el extranjero a buscar nuevos clientes para los productos canadienses. China encabeza su lista. Las relaciones diplomáticas entre ambos países se rompieron en 2018, cuando China detuvo arbitrariamente a dos ciudadanos canadienses después de que Canadá arrestara a un ejecutivo chino buscado en Estados Unidos”, explica The New York Times.
Las consecuencias han incluido altos aranceles sobre exportaciones clave: vehículos eléctricos chinos junto con aceite de canola canadiense y otros productos agrícolas.
Canadá ha seguido los pasos de Estados Unidos en lo que respecta a China. Pero Washington ha dado un giro con Canadá, lo que obliga a Carney a una nueva política hacia China. La visita, la primera de un Primer Ministro canadiense desde 2017, podría indicar cómo podría ser esa relación.
El Presidente de Estados Unidos ha expresado repetidamente su rechazo hacia un acuerdo que fue negociado y firmado durante su primer mandato. Sus declaraciones han inquietado tanto en Canadá como en México, quienes llevan casi un año trabajando en ajustar algunos de los aspectos del tratado, en mesas especializadas en las que participan los tres países. El T-MEC protege de aranceles la mayoría de las exportaciones mexicanas y canadienses.

“La incertidumbre que la agenda comercial de Trump ha generado en la industria automotriz canadiense probablemente pesará sobre [el Primer Ministro] Mark Carney a su llegada a China, este miércoles. Entre los temas que se espera que aborde con funcionarios chinos, incluido el Presidente Xi Jinping, se encuentran los aranceles del 100 por ciento que Canadá impuso a los vehículos eléctricos chinos, introducidos en coordinación con el entonces Presidente Joe Biden como parte de una estrategia para proteger a la industria automotriz continental de las importaciones baratas”, dice hoy The Globe and Mail, un diario canadiense.
“Levantar los aranceles podría ayudar a reactivar el comercio con China, que ha impuesto contraaranceles a las exportaciones agrícolas canadienses, y proporcionar un contrapeso útil a la política económica proteccionista de Trump. Pero tal medida también podría poner en peligro la delicada relación de Ottawa con Trump, quien ha dado señales de que espera que sus aliados apoyen su agenda de mano dura con China. Y podría aumentar la presión sobre una industria automotriz nacional que ya se encuentra amenazada por el principal socio comercial de Canadá, Estados Unidos”, agrega.
China es el segundo mayor mercado de exportación de Canadá después de Estados Unidos, pero se encuentra en un segundo puesto muy distante. Aproximadamente el 70 por ciento de las exportaciones canadienses se dirigen a Estados Unidos, mientras que menos del cinco por ciento se dirigen a China. Carney se ha comprometido a diversificar los clientes de Canadá para contrarrestar un giro radical que lo aleja de los Estados Unidos debido a la política de Trump de imponer aranceles a algunos productos canadienses clave, y cuestionar la necesidad y el futuro de su acuerdo de libre comercio que también incluye a México.






