Más de mil personas participaron en un taller en Pasadena para aprender a identificar operativos federales, conocer sus derechos y organizar redes de apoyo.
Por Janette Villafana
Los Ángeles, 31 de enero (LaOpinión).- Con el objetivo de aprender cómo proteger y patrullar sus comunidades, más de mil personas se reunieron esta semana afuera de la iglesia All Saints, en Pasadena.
Los líderes de las organizaciones Grupo Auto Defensa Dena, Unión del Barrio y Community Self Defense Coalition señalaron que esperaban alrededor de 200 personas para el taller de vigilancia comunitaria, según los registros del día anterior.
Sin embargo, para las 11 de la mañana del lunes, la fila de personas que estaba lista para defender a sus vecinos de los agentes federales recorría toda la calle y daba la vuelta a la esquina de la iglesia. En el interior de la iglesia, todos los asientos estuvieron ocupados.
“¿Quién nos mantiene a salvo?”, gritó Sabrina, una representante de Community Self Defense Coalition. “¡Nosotros!”, respondió la multitud, con el eco rebotando por las paredes de la iglesia.
Esperando entrar afuera de la iglesia estaba Nina, una joven que prefirió compartir sólo su primer nombre, pero que expresó que estaba ahí por su familia. Subrayó que, aunque su madre y otros familiares ya son ciudadanos, aún temen salir de casa. Ver ese temor en los ojos de sus seres queridos la impulsó a asistir al taller de vigilancia.
“Quiero poder hacer algo porque siento que la inacción te lleva a la desesperación y no quiero caer en eso. Quiero hacer algo”, dijo Nina, mientras lograba llegar al frente de la fila. “Es muy importante contar con este tipo de solidaridad y apoyo comunitario hacia nuestros vecinos antes de que la situación empeore”.
Cerca de mil personas hicieron fila para el entrenamiento en Pasadena
El taller es uno de muchos que se han llevado a cabo en los últimos meses en distintas partes de la ciudad, pero también es una respuesta a lo que la gente ha visto ocurrir en Minnesota. En un video que circuló este último fin de semana se muestra el momento en que un agente de la Patrulla Fronteriza disparó mortalmente contra Alex Pretti, de 37 años, quien, según fuentes, trabajaba como enfermero en la UCI. Pretti sólo vigilaba su comunidad e incluso se puede ver cómo intentaba ayudar a alguien que había sido agredido por un agente.
Ciudades como Los Ángeles buscan empezar a reforzar los grupos de vigilancia en todas sus comunidades para estar preparadas para lo que venga.
En los talleres se muestra a los participantes cómo identificar los diferentes vehículos de las autoridades, como la Patrulla Fronteriza, el Departamento de Seguridad Nacional y otros, así como las diferencias entre ellos y las placas que utilizan.

El lunes comenzaron enseñando los derechos de las personas y cómo aplicarlos cuando patrullan sus barrios. También abordaron qué hacer cuando se está en presencia de un agente migratorio que intenta llevarse a un migrante, cómo y dónde alertar a la comunidad, informar a las personas sobre lo sucedido y documentar las escenas a una distancia mayor a seis pies.
“Es importante seguir grabando porque, en el pasado, las autoridades negaban sus malas acciones y no había pruebas para desmentirlos”, exclamó Sabrina. “Ahora también lo niegan, pero ahora nosotros tenemos las pruebas [videos], gracias a la documentación que todos ustedes están haciendo”.
Organización vecinal y respuesta comunitaria
Elizabeth Castillo, cofundadora del Grupo Auto Defensa Dena, señaló que cada quien tiene su lugar en la lucha y que ayudar a la comunidad puede hacerse de diferentes formas.
La joven explicó que, al principio, se organizó en los apartamentos donde vive, yendo de apartamento en apartamento hasta lograr comenzar a trabajar de vecindario en vecindario.
“Nadie conoce la comunidad mejor que los mismos participantes, así que ¿quién mejor que nosotros para protegernos?”, dijo Castillo. “Si pueden, si tienen documentos que les permiten salir, comuníquense, establezcan contacto con sus vecinos y organícense ahora”.
“Tenemos que perder esa vergüenza porque, después de estas dos muertes de dos estadounidenses blancos, las autoridades mandaron un mensaje de que a cualquiera nos puede pasar lo mismo. Ya nos está pasando”, agregó.
La organizadora también aconsejó a los miembros de la comunidad organizar grupos de mensajes de texto entre vecinos para alertarse ante cualquier situación. Incluso explicó cómo pueden coordinarse para conducir a personas vulnerables, ya sea para llevar a sus hijos a la escuela o al trabajo.
Afuera de la iglesia también repartieron volantes informativos en diferentes idiomas y carteles para negocios que decían “Lugar privado”. El objetivo es hacerle saber a la gente que ese negocio está protegido del ICE.
Los organizadores señalaron que esos carteles pueden informar a las personas que un local es un espacio seguro y que pueden entrar en caso de una emergencia.
Asimismo, los participantes aprendieron cómo enviar correctamente una pista a la red de respuesta rápida.

Subrayaron que siempre se debe intentar utilizar el método Salute, que consiste en recopilar información sobre lo que se está observando: si se trata de un solo vehículo o de varios, identificar la agencia, si es posible, y anotar la ubicación y la hora. También recalcaron la importancia de grabar o tomar fotografías como evidencia.
Como parte del entrenamiento, los organizadores hicieron que la comunidad participara en una actividad en la que pudieron poner en práctica todo lo aprendido durante el día.
Entre el público se encontraba Gina, una estudiante de Montebello que acudió al taller junto a su abuelo Max. Explicó que se asustó mucho cuando hubo una redada cerca de donde vive y recordó claramente cómo venció el miedo, aunque quería estar más preparada por si volvía a ocurrir.
“Creo firmemente que la comunidad es resistencia en estos tiempos. No creo que sea apropiado permanecer en silencio, especialmente como latina indígena”, dijo Gina. “Al principio me invadió un gran temor, pero siento que ese temor se ha transformado en ira. Es hora de reconocer que la unión hace la fuerza, que con la comunidad unida todo se puede”.
Otra actividad que los participantes aprendieron fue identificar las placas de un vehículo sospechoso. Para ello, deben ingresar a una página web donde se consultan las placas y se puede saber si son falsas o no.
El taller terminó alrededor de las 14:00 horas y concluyó con la comunidad disfrutando de un refrigerio.
Entre los asistentes había maestros, padres, hijos, enfermeros, y otros residentes de distintas profesiones y edades. Los organizadores cerraron el taller recordando a la multitud que asistiera al siguiente encuentro, programado para el 7 de febrero.
“Vamos a necesitar a cada uno de ustedes, porque nosotros solos no podemos. Estamos cansados y, aunque quisiéramos estar en todas partes, no es posible”, dijo Sabrina. “La única manera de que la migra se vaya de nuestras comunidades es uniéndonos a la vigilancia”.




