El menor, de cinco años, fue arrestado por autoridades migratorias en Minneapolis y desde entonces permanece recluido junto con su padre en Texas.
Ciudad de México, 30 de enero (SinEmbargo).— Hace diez días, Liam Conejo Ramos, de apenas cinco años, dejó de volver a casa después de la escuela en Minneapolis. La imagen que desató la indignación fue la de un niño pequeño y vulnerable, con un gorrito azul, el rostro asustado y completamente solo frente a una camioneta, tras ser detenido por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) en los suburbios de la ciudad.
Días después, el contraste es devastador. Una nueva fotografía de Liam, difundida tras la visita de congresistas al centro de detención, muestra a un niño distinto: deprimido y letárgico.
Así lo relató su propio padre a un congresista que pudo verlo hace apenas dos días.
Liam —a quien su familia describe como alegre y el más juguetón de la casa— pasa ahora la mayor parte del tiempo dormido, extrañando a su madre, su escuela y a sus amigos. El padre del menor compartió esta situación con el congresista Joaquín Castro, quien difundió la primera imagen de Liam dentro del centro de detención de Dilley, en Texas, donde permanece recluido junto a él.
El contraste entre las imágenes del pequeño resulta demoledor. En la más reciente se le observa acostado y dormido en los brazos de su padre. En un video publicado en redes sociales, Castro explicó que pudo ver a Liam, pero no hablar con él, pues estaba profundamente dormido. Añadió que hizo saber al padre que los compañeros de escuela y amigos del niño lo extrañan y esperan su regreso.
El congresista subrayó que, aunque Liam no presenta signos físicos evidentes de maltrato, su estado emocional y mental genera una profunda preocupación. La tristeza y la depresión descritas por el padre, dijo, son alarmantes.
“Su papá dijo que él no ha sido el mismo, que ha estado durmiendo mucho porque está deprimido y triste. Liam no estaba despierto durante nuestra visita. Estaba dormido. Pero le hicimos saber a su papá que sus compañeros de la primaria Valley View, en Minnesota, lo extrañan, que han mantenido su pupitre y están esperando que regrese”, narró Castro en un video publicado en Facebook tras visitar a Liam y a su padre, Adrián Alexander Conejo Arias.
El legislador también informó que, al salir del centro de detención de Dilley, Texas, habló con la madre del menor.

Liam fue detenido el 20 de enero, cuando regresaba a casa tras asistir a la primaria Valley View, en Columbia Heights. Ese día, el ICE realizaba un operativo en los suburbios de Minneapolis y detuvo al menor. Las imágenes difundidas entonces muestran al niño solo frente a una camioneta y, en otras, ante unas rejas metálicas, llorando y visiblemente aterrorizado.
En ese momento, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional intentó justificar la detención al argumentar que fue consecuencia de que su padre “había huido del operativo”. Esa misma versión fue respaldada por el vicepresidente J. D. Vance, quien afirmó que los agentes “fueron a arrestar a su padre, un inmigrante ilegal”.
“El padre huyó. Así que la historia es que ICE detuvo a un niño de cinco años. Bueno, ¿qué se supone que debían hacer? ¿Dejar que un niño de cinco años se congelara hasta morir?”, dijo Vance. “Si el argumento es que no se puede arrestar a personas que han violado nuestras leyes porque tienen hijos, entonces a todos los padres se les otorgaría inmunidad total frente a cualquier acción policial. Eso no tiene ningún sentido”, añadió durante una visita a Minneapolis, epicentro de marchas y protestas contra la política antimigrante de Donald Trump.
Tras la detención de Liam y su padre, las autoridades migratorias habrían utilizado al niño como carnada para intentar capturar a otros miembros de su familia, según diversas denuncias. De acuerdo con reportes del distrito escolar, agentes del ICE pidieron al menor, de apenas cinco años, que tocara la puerta de su casa para comprobar si había otras personas dentro, entre ellas su madre.
The Washington Post informó que otro adulto que vivía en la casa y se encontraba en el exterior suplicó a los agentes que dejaran al niño bajo su cuidado, pero la petición fue rechazada. Veinte minutos después, el hermano mayor de Liam regresó de la escuela secundaria y descubrió que su padre y su hermano menor habían sido detenidos.
Liam y su padre fueron trasladados al centro de detención de San Antonio, Texas, donde permanecen bajo custodia del Departamento de Seguridad Nacional, “como si se tratara de criminales peligrosos”, según denunció el abogado de la familia, Marc Prokosh, en declaraciones al Washington Post.
Han pasado diez días desde la detención y el estado del menor ya refleja el impacto del confinamiento, de acuerdo con lo reportado el 28 de enero por los congresistas Joaquín Castro y Jasmine Crockett, quienes visitaron el centro de detención. Castro pudo ver al padre, pero al niño solo lo observó dormido.
“Quise publicar la foto porque sé que todo el país ha estado preocupado por él: su escuela, sus compañeros, su directora, su equipo legal y su mamá”, explicó el congresista.
“Solo quiero pintar una imagen. Imaginen ser una persona libre, amorosa y alegre, y que de repente, un día, te suben a un avión, te envían a mil 500 millas de tu casa y no entiendes qué está pasando. Todo lo que sabes es que tus amigos ya no están. Tienes solo un par de pantalones y una camisa. Tu papá lava tu ropa todos los días y la cuelga junto a una unidad para tratar de que se seque durante la noche”, relató la congresista Jasmine Crockett durante una conferencia de prensa la noche del 21 de enero, tras visitar el centro de detención.
Y es que, según contó el padre del menor a Castro, Liam pregunta constantemente por sus compañeros y expresa su deseo de regresar a su escuela, con su familia y su comunidad.
“Su papá dijo que ha preguntado por sus compañeros y que quiere volver a su escuela con su familia y su comunidad”, añadió Castro, quien manifestó su preocupación por la salud mental del niño.
Today at the Dilley Detention Center, we saw the cruelty up close — children traumatized and denied basic care.
No one should be complicit in this.
⁰The Senate must do its part. Congress holds the power of the purse — not the president pic.twitter.com/Pfsn1LvV7n— Congresswoman Jasmine Crockett (@RepJasmine) January 29, 2026
Ella Sullivan, maestra de Liam en el programa de preescolar del distrito escolar, aseguró en una conferencia de prensa que el niño es “un estudiante brillante”.
“Es muy amable, viene a clase todos los días y alegra el aula”, dijo. “Sus amigos aún no han preguntado por él, pero sé que pronto lo harán”.
Desde Ecuador, Luis Conejo, tío de Liam, lo describió en entrevista con CNN como el más juguetón de la familia. “Muy alegre, siempre jugando. Era el más juguetón”, relató, al tiempo que pidió la liberación de su hermano y del menor, a quienes describió como personas trabajadoras.
En el mismo sentido, y también desde Ecuador, se pronunció Ana Conejo, otra tía del niño, quien denunció que Liam fue utilizado como cebo para intentar detener a su madre, Pamela. Asimismo, desmintió la versión de las autoridades estadounidenses y del vicepresidente J. D. Vance sobre una supuesta huida del padre durante el operativo.
“Mi hermano nunca huyó. Apenas llegó, lo bajaron del auto. Gritaba para que Pamela no saliera porque sabía que también la iban a detener. Él no tiene antecedentes criminales en Ecuador”, declaró, de acuerdo con reportes de la prensa ecuatoriana del 23 de enero.

I just visited Liam and his father. I also met with countless more children and families who have done nothing wrong and should not be detained.
My full update on visiting the Dilley detention center: pic.twitter.com/4I9ohfso3K
— Joaquin Castro (@JoaquinCastrotx) January 28, 2026
El caso de Liam no es aislado
La detención de Liam ha provocado indignación y rabia no solo en Minneapolis —epicentro del clamor colectivo contra la política antimigrante de Donald Trump—, sino también a nivel internacional, pues expone la contradicción central del discurso del expresidente: que las deportaciones masivas estarían dirigidas únicamente contra “criminales”. ¿Qué delito pudo cometer un niño de cinco años?, cuestionan activistas locales.
Jack Kovarik, joven residente de Minneapolis y activista, relató en entrevista con SinEmbargo que el caso de Liam generó un profundo estupor en la comunidad.
“Es rabia colectiva. Porque si están intentando sostener que esto tiene que ver con criminales, no pueden decir eso de un niño de cinco años”, dijo Kovarik.
El activista advirtió además que el caso de Liam no es un hecho aislado. A pocas cuadras de su lugar de trabajo, relató, agentes del ICE detuvieron recientemente a un padre junto con su hija de apenas dos años, situación que presenció de primera mano.
“Después del caso de Liam (…) hubo otra detención de un padre con una niña de dos años. Está pasando cada vez más. Hay rabia y cada vez más personas se están activando, porque cada vez más gente dice que ya basta, porque esto no es justo en absoluto”, narró.
De acuerdo con datos del Deportation Data Project, tan solo entre enero y octubre de 2025 el ICE procesó a alrededor de 3 mil 800 menores en centros de detención familiar. De ellos, 2 mil 600 fueron detenidos dentro del territorio estadounidense y no en la frontera. Entre los casos documentados hay bebés de uno y dos años.
Liam is only five, he is not in good health, and he keeps asking for his classmates. No child should ever be in ICE detention. This is cruel and inhumane. Liam and his dad need to be released now. https://t.co/tF7VQIDbzb
— Congressman Chuy García (@RepChuyGarcia) January 29, 2026
Una revisión de las tablas y cifras del Deportation Data Project muestra que, dentro del rubro de “arrestos”, se registran detenciones de niños de apenas un año de edad en distintos puntos de Estados Unidos.
Por ejemplo, en octubre fueron detenidos tres bebés menores de un año; todas eran niñas: una mexicana, una salvadoreña y una venezolana. Dos de ellas fueron arrestadas en California. La niña mexicana fue detenida el 8 de septiembre de 2025 en San Diego, junto con otras tres personas. Otra menor, de nacionalidad venezolana y con un año de edad, fue detenida el 26 de septiembre de 2025, también en San Diego. La tercera bebé, igualmente venezolana, fue detenida el 6 de noviembre en Denver, Colorado.
Otro caso que se desprende de los registros oficiales disponibles en el portal del proyecto es el de un niño brasileño de un año de edad, detenido el 25 de julio en San Diego, California, por agentes de la Patrulla Fronteriza.
Durante 2025, al menos nueve niños de dos años fueron detenidos por autoridades migratorias en estados como Arizona, Carolina del Norte, Georgia, California, Texas y Colorado.
Los datos también revelan que en 2024 fue detenida una bebé mexicana que aún no había cumplido un año de edad. La detención ocurrió el 24 de agosto de ese año; la menor había nacido en 2024 y fue arrestada junto con otras tres personas.
Ese mismo año, al menos ocho bebés de un año fueron detenidos en estados como Misuri, Florida y Kentucky, según los registros oficiales.
En la comunidad donde vive Liam, medios estadounidenses —incluido The Washington Post— reportaron además que otros estudiantes de Columbia Heights han sido detenidos este mes por el ICE. Entre los casos documentados se encuentra el de un estudiante de secundaria de 17 años interceptado cuando se dirigía a la escuela y bajado de su vehículo sin la presencia de sus padres; otro joven de la misma edad detenido junto con su madre; y una niña de 10 años, alumna de cuarto grado, arrestada también con su madre, de acuerdo con funcionarios escolares citados por el diario.
Liam is only five, he is not in good health, and he keeps asking for his classmates. No child should ever be in ICE detention. This is cruel and inhumane. Liam and his dad need to be released now. https://t.co/tF7VQIDbzb
— Congressman Chuy García (@RepChuyGarcia) January 29, 2026
Vivimos fascismo: ciudadanos
La política migratoria impulsada por Donald Trump ha desatado protestas en Minnesota y mantiene a comunidades enteras en un estado permanente de miedo. Las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) encendieron la movilización social, y el caso del niño Liam avivó aún más la indignación en una comunidad que ya se encontraba en alerta. Esto ocurrió en un contexto marcado por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, Renee Good y Alex Pretti, hechos que recrudecieron las protestas y profundizaron el rechazo a la política migratoria del Gobierno federal.
Para Jack Kovarik, activista y residente de Minneapolis, lo que ocurre actualmente en Estados Unidos puede describirse como una forma de ocupación.
“Estamos atravesando un trauma colectivo. Es algo muy duro. Y ya estamos en la lucha como un movimiento que es de la ciudad y que, en mi opinión, ahora está organizado y entrenado”, expresó en entrevista con SinEmbargo.
El activista advirtió que la violencia históricamente asociada a la frontera sur del país se ha extendido a otras regiones. Relató que, tras haber vivido en Arizona, reconoce en Minnesota el mismo despliegue de fuerzas que antes se concentraba en la frontera: la presencia simultánea de agencias como el ICE, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI), la ATF y corporaciones policiales locales.
“La violencia de la frontera ya está en todas partes de nuestro país, y eso es fascismo”, sostuvo.

Jack señaló que este escenario se agravó tras una orden ejecutiva firmada por Donald Trump en febrero, mediante la cual —afirmó— las autoridades migratorias ampliaron su margen de actuación más allá de la franja de 100 millas desde la frontera, sin respetar derechos constitucionales, incluidos los de ciudadanos estadounidenses.
En ese contexto, recordó que el viernes 23 de enero se llevó a cabo una huelga general, la primera en aproximadamente 80 años en Estados Unidos. En Minneapolis, así como en otras ciudades y suburbios, miles de personas dejaron de trabajar, no acudieron a la escuela y evitaron realizar compras. “Fue un momento histórico”, sostuvo, y anticipó que podrían registrarse nuevas acciones similares ante el creciente rechazo social a estas políticas, no solo en Minnesota, sino en todo el país.

Aunque reconoció que Estados Unidos no cuenta con una tradición amplia de movilización social como la de países de América Latina, Jack aseguró que esa dinámica está cambiando. “Mucha gente no hacía eso aquí, pero ya lo están haciendo”, dijo, y advirtió que las protestas podrían intensificarse si las autoridades no atienden las demandas.
Finalmente, la joven estadounidense consideró que el actual escenario no puede entenderse como un hecho aislado, sino como el resultado de décadas de imperialismo y violencia ejercida por Estados Unidos, tanto en el exterior como dentro de su propio territorio.
“Ya hemos perdido dos personas blancas. Entonces algo está pasando, pero ese tipo de violencia no es nueva”, señaló. Aunque admitió sentir miedo, dijo mantener la esperanza, al considerar que ese modelo “no es sostenible” y que el imperialismo “está empezando a devorarse a sí mismo”.



