El reporte difundido detalla que Pretti falleció el 24 de enero en la sala de emergencias del hospital Hennepin Healthcare a causa de múltiples heridas de bala.
Los Ángeles, 2 de febrero (La Opinión).- La muerte de Alex Pretti, el enfermero de 37 años abatido por agentes federales de migración, durante un operativo en Minneapolis, fue oficialmente declarada como homicidio por el médico forense del condado de Hennepin, un dictamen que vuelve a encender el debate sobre el uso de la fuerza por parte de autoridades federales y profundiza la crisis de confianza en la ciudad.
El reporte del Dr. Andrew Baker detalla que Pretti falleció el 24 de enero en la sala de emergencias del hospital Hennepin Healthcare a causa de múltiples heridas de bala, poco después de un violento altercado con oficiales que realizaban un operativo de captura de un migrante en Minneapolis.
El documento confirma que los disparos provinieron de agentes de las fuerzas de seguridad y clasifica el caso como homicidio, sin atribuir responsabilidades penales, como es habitual en este tipo de dictámenes médicos.

Sin embargo, lo que las autoridades describieron inicialmente como un procedimiento estándar, ha sido desmentido por crudas imágenes captadas en video.
El incidente ocurrió durante una operación de inmigración en la que agentes intentaban detener a otra persona. De acuerdo con numerosos videos captados por testigos y difundidos en redes sociales, Pretti se encontraba grabando el operativo con su teléfono celular y luego intentó auxiliar a una mujer que había sido empujada por uno de los oficiales. Segundos después, varios agentes lo rodearon, lo inmovilizaron en el suelo y, tras requisarle un arma, le dispararon en repetidas ocasiones.
Segundo caso en semanas y protestas en aumento
La muerte de Pretti es el segundo episodio de este tipo en menos de tres semanas en Minneapolis. El pasado 7 de enero, Renee Good, también de 37 años, murió tras recibir disparos de un funcionario del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Al igual que ahora, el médico forense del condado calificó aquel caso como homicidio, lo que ha provocado comparaciones inevitables y una ola sostenida de protestas.
El medio ProPublica reveló el fin de semana que los agentes que dispararon contra Pretti fueron identificados como Jesús Ochoa, de la Patrulla Fronteriza (USBP), y Raymundo Gutiérrez, de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP). El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) confirmó que ambos fueron suspendidos de sus funciones mientras avanzan las investigaciones.
Inicialmente, divisiones del DHS y el FBI asumieron la investigación del tiroteo. Sin embargo, un juez federal ordenó preservar toda la evidencia recolectada, luego de que la Oficina de Aprehensión Criminal de Minnesota y la Fiscalía del Condado de Hennepin presentaran una demanda contra funcionarios de la administración Trump. El juez Eric C. Tostrud prohibió expresamente “destruir o alterar” cualquier prueba relacionada con el caso.
Por su parte, el Departamento de Justicia informó que abrió una investigación por posible violación de derechos civiles. El fiscal general adjunto, Todd Blanche, aclaró que se trata de un procedimiento estándar del FBI en incidentes con agentes involucrados, aunque reconoció que abogados de la División de Derechos Civiles participarán en el proceso. Mientras tanto, Minneapolis sigue exigiendo respuestas y justicia.




