Zona Maco 2013 , donde el asco, la ausencia y la investigación científica son el punto de equilibrio ante la pirotecnia en el arte

14/04/2013 - 12:00 am

Foto: Rebeca Argumedo, SinEmbargo
Foto: Rebeca Argumedo, SinEmbargo

Ciudad de México, 14 de abril (SinEmbargo).- Una feria de arte, además de servir como escaparate para creadores de diversas disciplinas, delimita lo que el público concibe como expresión artística.

De esta manera, la recepción del universo artístico que se presenta en este tipo de muestras refleja, en gran medida, las preferencias de una sociedad que no siempre muestra sus gustos de manera heterogénea. A veces, sin importar la orientación del público, la pirotecnia acapara las miradas en mayor medida.

Las obras más "vistosas" tienen asegurado un mayor número de seguidores, por encima de aquellas que se desenvuelven en aguas menos tranquilas o que su propuesta va más allá de su aspecto exterior.

En el terreno visual, el elemento lúdico asegura la preferencia del espectador en la mayoría de los casos. Sin embargo, para quienes están más interesados en las propuestas que bordean los límites de la creación artística y su interacción con otras disciplinas, Zona Maco 2013 es mucho más que cuchillos de cocina formando un corazón.

Foto: Rebeca Argumedo, SinEmbargo
Foto: Rebeca Argumedo, SinEmbargo

En la sección Nuevas Propuestas, la geología, la astronomía y la historia se unen para conformar una original propuesta en la que la documentación es la materia prima del arte, presentada por los argentinos Faivovich & Goldberg, quienes son representados por la galería Nusser & Baumgart.

El Taco, El Chaco, Mesón del Fierro, son tres meteoritos de la zona conocida como Campo del Cielo en Argentina que se convirtieron en el tema central alrededor de dónde gira la obra de estos dos artistas.

Un meteorito partido, uno inamovible y otro más del que nadie tiene la menor idea sobre su paradero. Por medio de una exhaustiva investigación Faivovich & Goldberg han rescatado parte de la historia del universo y del planeta mismo que, desde una plataforma artística, fue documentada en tres volúmenes.

"Su trabajo tiene varias lecturas y materias primas, pero también influye esa noción de las cosas que no se ven. La ausencia", explica la curadora Violeta Solís, quien detalla la variedad de la obra y las maneras en las que esta ausencia es representada por la documentación, la pintura y la réplica escultórica.

Mesón del Fierro combina todo esto mediante apuntes, fotografías y documentos oficiales. "No se sabe hasta que punto ellos van a poder ser parte de la historia", dice Solís, refiriéndose a que ellos tienen el archivo más grande de Campo del Cielo; una zona geográfica que se convirtió en un punto dónde la investigación científica se funde con la labor artística.

LA NÁUSEA HISTÓRICA

Sin embargo, en Zona Maco 2013, no sólo las galerías son el espacio para mostrar el trabajo de los artistas más jóvenes. El stand del FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) es una muestra clara de cómo el trabajo de estos creadores dialoga de otra manera con los públicos.

"Me parece interesante encontrarte un stand que no sea lo que siempre ves acá: una galería comercial que te quiere vender algo", dice Renato Garza, uno de los expositores de este espacio.

Foto: Rebeca Argumedo, SinEmbargo
Foto: Rebeca Argumedo, SinEmbargo

El trabajo de Garza aborda una idea de malestar cultural generalizado en la sociedad actual mediante una instalación en la que una reacción como la regurgitación es representada con elementos culturales.

"Maladie" (enfermedad en francés) es el nombre de la instalación en el que un charco de aspecto repulsivo integra piezas escultóricas. En México tenemos una presencia enorme de monumentos... muchos de ellos de pronto son bien absurdos y bien ridículos, ni siquiera conmemoran nada, pero ahí están", dice Garza.

"La idea es hacer un hipertexto, a lo largo de mucho tiempo, en donde aparezcan monumentos fálicos, que sean conmemoraciones de poder o instauraciones de poder", explica el autor que, mediante esta singular imitación de vómito, también invita a una reflexión histórica.

De un charco color naranja aparecen restos de comida que se mezclan con representaciones miniatura de totems, columnas y conocidas figuras prehispánicas. Un charco abyecto al que pocos se atreven a aproximarse, quizás por temor a que, de pronto, cobre vida.

"Es una revisión de nuestra historia y de estas instauraciones de poder que nos han ido generando una idea bien problemática de cultura", dice. "La pieza es justamente eso, es un vómito. Además, pienso que la pieza viene totalmente al caso aquí. De algún modo esta guacarota va por ahí. Es verle el lado feo a lo que nos gusta mucho."

Ramiro Rivera

Lo dice el reportero