México, 2 Ago. (Notimex).- Científicos del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM analizan la regeneración in situ de esponjas marinas, para ver si se pueden cultivar en el mar como las de baño, mediante una técnica de regeneración, dio a conocer el investigador José Luis Carballo Cenizo.
En un comunicado, explicó que las esponjas son seres casi desconocidos, pero cumplen un papel esencial entre los habitantes del fondo marino, a los que conecta con el plancton al asimilar partículas, virus y bacterias pequeñísimas que flotan en el agua.
Detalló que "filtran el líquido varias veces al día y son capaces de asimilar partículas de la columna de agua que se desaprovecharían si no fuera por ellas".
Además de clarificar el agua, entre sus funciones más importantes está la remineralización de la materia orgánica. "Esto es especialmente importante en los arrecifes coralinos tropicales, a los que Darwin describió como oasis en el desierto del océano, porque se encuentran rodeados por aguas que apenas proporcionan nutrientes", indicó.
Las esponjas albergan otros organismos capaces de usar los compuestos nitrogenados orgánicos del medio para transformarlos en otros que "abonan" el medio y mantienen la productividad primaria en el ecosistema. "Son funciones impresionantes", precisó.
En su investigación, Carballo y sus colaboradores realizaron un barrido por varias zonas del Pacífico mexicano para identificar qué especies existen ahí. "Las estudiamos desde el punto de vista molecular y taxonómico, porque no sabíamos ni cuántas teníamos", dijo.
Después, eligieron zonas ricas en biomasa, una de ellas en Mazatlán, Sinaloa, otra en la Isla Isabel (en aguas de Nayarit) y una tercera más lejana, en la Isla Socorro (parte del Archipiélago de Revillagigedo, perteneciente a Colima).
"Todas son áreas transparentes, con buen movimiento de agua, alejadas de focos de contaminación que incrementen la turbidez", comentó.
La nueva fase de su estudio es conocer cuánto crece la esponja de forma natural y cuánto lo hace si los científicos le quitan pequeños fragmentos, pues tiene la capacidad de regenerarse.
"El experimento consiste en ver la distribución y abundancia en zonas específicas, la reproducción (que puede ser sexual o asexual) y su crecimiento, que es escaso. Las marcamos hace dos años y al monitorearlas descubrimos que una esponja de un centímetro tarda un año en avanzar a cinco centímetros de altura", relató.
En cambio, si se corta a la mitad cada parte regenera varios centímetros en poco tiempo, debido a que es un mecanismo de defensa.




