Con los refugiados se tiene "no sólo una obligación moral, sino también un incentivo económico" para integrarlos, aseguró la OCDE, y para que se haga con éxito lo que hace falta en primer lugar es una "intervención temprana". Hace unos días el FMI publicó en un estudio que la llegada masiva de refugiados sirios a Europa conllevará un mayor crecimiento económico.

París, 28 ene (EFE/dpa).- La llegada de refugiados, si su integración se gestiona bien con los medios necesarios para que se haga rápidamente, puede ser "una gran inversión" para los países receptores, afirmó hoy el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría.
De acuerdo con cálculos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la llegada masiva de refugiados sirios a Europa conllevará un mayor crecimiento económico para los países receptores. En el caso de que se consiga una integración exitosa, el FMI prevé en un estudio que el aumento del número de inmigrantes conllevaría un crecimiento adicional de entre 0.5 y 1.1 puntos procentuales para Alemania, Austria y Suecia.
En cuanto a los 34 países de la OCDE, el pasado año recibieron 1.5 millones de demandantes de asilo, una cifra récord que casi duplicó la de 2014, debido sobre todo al flujo de más de un millón de personas que llegó a Europa a través del Mediterráneo. La mitad de los refugiados procedían de Siria, Afganistán e Irán, mientras un 10 por ciento eran del África subsahariana. Es un fenómeno creciente la llegada de niños no acompañados, que fueron 86 mil en Europa en 2015.
Gurría argumentó que con los refugiados se tiene "no sólo una obligación moral, sino también un incentivo económico" para integrarlos, y para que se haga con éxito lo que hace falta en primer lugar es una "intervención temprana".
El periodo de tratamiento de una demanda de asilo puede variar. En México es de alrededor de 2.5 meses.
"Bien gestionada [la integración de refugiados], puede convertirse en una gran inversión", subrayó Gurría, después de haber insistido en que "cuanto más rápido se resuelva" el aprendizaje de la lengua del país de acogida, "es más elevada la posibilidad de éxito" en la integración.
Eso implica una rápida inmersión lingüística que evite la formación de guetos, la adaptación y el reconocimiento de las competencias profesionales, la inserción escolar de los niños y una ubicación de los refugiados allí donde hay empleos y no donde más fácil sea darles alojamiento.
En su discurso de presentación de una conferencia de alto nivel organizada en la sede de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) junto al alto comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, Gurría insistió en que "la cuestión de la lengua es crucial".
Grandi precisó que "la integración es un proceso de doble dirección" en el que "los refugiados tienen que adaptarse a la nueva sociedad, ser muy respetuosos con la legalidad", mientras que los que les acogen deben garantizarles los derechos básicos, como la educación de los niños o el acceso al mercado de trabajo.
Lamentó que "acontecimientos trágicos" como los atentados yihadistas de París, en los que participaron terroristas que se colaron en Europa entre el flujo de refugiados, o las agresiones sexistas en Alemania han tenido consecuencias negativas para la imagen de los demandantes de asilo en el Viejo Continente.
También consideró "peligroso" que el debate en Europa haya oscilado desde la integración de los refugiados hasta el control de los flujos, aun reconociendo que cuando tienen un carácter masivo "no son buenos para nadie".
Recordó que el centro de la crisis de los refugiados sirios está en los países limítrofes, como Líbano o Turquía, donde hay "ejemplos valientes (...) que tendríamos que ver en Europa" de acciones hacia esas poblaciones desplazadas -como permitirles trabajar-, que pese a ser más numerosas que en Europa no suscitan "grandes rechazos".
El máximo responsable del ACNUR urgió a la Unión Europea a que aplique sus propias decisiones, como el reparto de refugiados que llegan a Grecia en el resto de Europa para disminuir la presión.
La OCDE publicó un breve informe con diez recomendaciones para la integración de los refugiados, en el que aparecen tablas comparativas de las políticas que se aplican en sus países miembros.
Los autores del informe indicaron, por ejemplo, que el periodo de tratamiento de una demanda de asilo puede variar entre una media de 2.5 meses en México, Dinamarca o Bélgica y unos 7 meses en Francia, 7.5 en Suecia, 9.9 en Suiza o hasta 10.5 en Luxemburgo (no hay datos de algunos países, como España o Estados Unidos).




