Atrás quedaron los días felices en los que Arturo Montiel Rojas y su entonces esposa Maude Versini, la joven publicista francesa de la revista Paris Match con la que se casó el 22 de junio de 2002, se exhibían semidesnudos en su mansión de Acapulco.
El fracaso del ex gobernador mexiquense –tío de Enrique Peña Nieto y su principal padrino político– en su aspiración presidencial por el PRI en 2005, los escándalos por las demandas de enriquecimiento ilícito en 2006 y un exilio obligado en Francia, dieron al traste en 2007 con esa relación que, desde el principio, estuvo rodeada de chismes, lujo y exuberancia.
Ahora, nuevamente, el fantasma del escándalo envuelve a Montiel Rojas, a quien Versini ha amenazado con revelar datos sobre cómo amasó una enorme fortuna durante su gobierno en el Estado de México; todo esto, si no le devuelve de inmediato a sus tres hijos: los gemelos Adrián y Sofía, y Alexi.
De acuerdo con un comunicado del Consulado General de Francia en México: “Existe un conflicto legal entre la Sra. Maude Versini y el Sr. Arturo Montiel (ex Gobernador del Estado de México) relacionado con la custodia de sus tres hijos, quienes habían sido confiados, por el Tribunal de Primera Instancia de Tenancingo, a la Sra. Versini”. Además, según el derecho de visitas del juicio de divorcio de Montiel y Versini, los niños se encuentran en México desde el 17 de diciembre de 2011, pero debían haber regresado a Francia desde el 2 de enero.
“Se trata de un caso estrictamente privado, en virtud del cual ya se ha recurrido a las autoridades judiciales y administrativas competentes”, expuso el Consulado.
Y sí, eso debiera ser: un asunto privado. Sin embargo, en el contexto de una campaña presidencial donde uno de los protagonistas es precisamente Peña Nieto, el caso toma dimensión política.
Nadie pasa por alto que en el gabinete de Montiel Rojas –específicamente en la cartera económica– participaron tres de los más influyentes priístas del momento: el propio Peña Nieto, quien fue secretario de Administración; Luis Miranda, secretario de Finanzas con Montiel y, posteriormente, secretario de Gobierno con EPN, y Luis Videgaray, quien renegoció la deuda de la administración montielista, fue secretario de Finanzas con Peña Nieto y, ahora, es ni más ni menos que su coordinador de campaña rumbo a las elecciones presidenciales del 1 de julio.
Ya se vio, de acuerdo con los resultados de las últimas encuestas, que EPN y la fuerza corporativa del PRI son un hueso duro de roer. Los escándalos de diciembre pasado poco afectaron el liderazgo que el de Atlacomulco mantiene en las preferencias electorales de la mayoría de los mexicanos.
Sin embargo, un nuevo escándalo en torno a su padrino político, en plena campaña presidencial, podría ocasionarle grandes dolores de cabeza. La señora Versini, si se lo propone, podría abrir esa Caja de Pandora que, supuestamente, guarda poderosos demonios.
Además, la francesa tendría de su lado al gobierno de Nicolas Sarkozy, quien no olvida el rechazo del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa en el asunto de Florence Cassez, ciudadana francesa acusada de secuestro y que cumple en México una pena de 60 años de prisión. Por ello, no se duda que el presidente francés estaría dispuesto a defender con todo a su coterránea y denunciar, incluso internacionalmente, la corrupción del gobierno de Montiel.
El asunto, entonces, no es para nada menor. Peña Nieto y su equipo ya deben estar manos a la obra para pararlo en seco. Esa riña familiar, en el contexto actual, puede pasar de una bola de nieve a un alud que, ahora sí, impacte de lleno a su campaña.
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La promesa perredista de que la elección de su candidato a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal sería tersa, casi aterciopelada, se ha vuelto ríspida.
Además, la mano negra la está metiendo el polémico grupo de “Los Chuchos”, quienes hasta hace unos días eran enemigos acérrimos de Andrés Manuel López Obrador. El grupo que preside Jesús Ortega Martínez y al que pertenece también el actual presidente nacional perredista Jesús Zambrano Grijalva, ha decidido ir con Alejandra Barrales Magdaleno y conformar un frente contra Miguel Ángel Mancera Espinosa, el candidato ligado al actual jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard Casaubón.
Con la declinación del senador Carlos Navarrete Ruiz –precisamente del grupo de “Los Chuchos”– de nuevo, entonces, la izquierda se divide en la capital del país: por un lado está el grupo de AMLO (que supuestamente apoya a Mancera en el DF) contra “Los Chuchos”, que de ser cercanos a Ebrard ahora dan un giro y van con Barrales.
La encuesta que se aplicará este fin de semana, y cuyos resultados se conocerán el próximo 20 de enero, debiera ser suficiente para impedir más roces. Pero nada está claro aún si ese grupo de la izquierda promueve, como lo ha hecho en innumerables ocasiones, la anarquía y la división en el PRD. Si su candidata pierde, por ejemplo, es seguro que no aceptarán la derrota. No, sin antes negociar prebendas, que a eso le tiran… Y si no, ahí está la historia política de Jesús Ortega para confirmarlo.
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Las fotografías del “destape” anunciado de Isabel Miranda de Wallace evidencian que algo está muy mal en el PAN y que, como han dicho muchos de los propios panistas, en ese partido no sólo se ha caído en la simulación, sino que realmente muestra que sus cuadros –al menos en el Distrito Federal– no son suficientemente atractivos para los ciudadanos de la capital y, por tanto, con ellos no puede ganar una elección.
A la activista, ahora candidata del Partido Acción Nacional a la Jefatura del Gobierno del Distrito Federal, le levantaron la mano el propio presidente nacional del blanquiazulGustavo Madero Muñoz; los precandidatos panistas a la Presidencia de la República,Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel Miranda y Ernesto Cordero y, para vergüenza de ellos mismos, quienes durante todo 2011 “trabajaron” por esa misma candidatura:Gabriela Cuevas Barrón y Mariana Gómez del Campo Gurza –militantes en el panismo prácticamente desde la adolescencia–, además de Carlos Orvañanos Rea, un neopanista que desde el 24 de noviembre pasado dejó el cargo de delegado en Cuajimalpa para buscar la candidatura del GDF por el blanquiazul.
Los otros aspirantes, los que se rebelaron ante la designación de la presidenta de “Alto al Secuestro”, Demetrio Sodi de la Tijera y José Luis Luege Tamargo, se negaron por dignidad a salir en la foto. Pero fuentes del PAN nos dicen que fueron “disciplinados” desde la noche del 11 de enero. Así que su molestia se la llevaron para rumiarla solos y por los rincones.
En esas fotografías todos aparecen felices, sonríen todo el tiempo, levantan el puño, todos plegados a una decisión que, sorpresiva al principio, se entiende perfecto en el contexto de la amistad de la señora Miranda de Wallace con el presidente Felipe Calderón Hinojosa, a quien ella le ha confesado su admiración en público.
El 10 de junio de 2011, en Baja California Sur, en una gira con el Presidente, Isabel Miranda –invitada frecuente a ceremonias oficiales del gobierno federal– dijo: “Siempre he admirado al Presidente de la República. Aunque a veces me critiquen y me digan que lo defiendo, pero creo en esta lucha que él ha emprendido, creo en sus valores, señor Presidente. Creo que ha luchado contra viento y marea en tiempos difíciles, políticos. Y qué pena que algo tan noble como esto también se lleve a la política”.
También es muy especial su cercanía con el secretario de Seguridad Pública Federal,Genaro García Luna, a quien defendió cuando, en mayo de 2011, el poeta Javier Sicilia, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, pidió que el funcionario renunciara. El pasado 9 de diciembre de 2011, al presentar su libro Para entender el nuevo modelo de seguridad para México, el propio García Luna le respondió la “cortesía”: “México tiene algo muy valioso que es su sociedad… a un país lo transforma su comunidad, y que prueba de ello es lo realizado por Isabel Miranda de Wallace”.
El dedo de Los Pinos nuevamente dispone en el PAN. Ahora, convertido en el gran elector, se decantó por una ciudadana no afiliada a ese partido, bajo un argumento de apertura que suena realmente hueco. También, se lee entre líneas, para introducir en la Ciudad de México, la más segura del país durante este sexenio, justo el tema de la inseguridad y la defensa de la guerra del Presidente contra el crimen organizado.
No se demerita en nada la lucha personal de la señora Miranda de Wallace en el tema de la inseguridad, pero tampoco se aplaude que el PAN, por dedazo y por la incapacidad o sumisión de sus propios cuadros para pelear por el DF –el gran bastión del perredismo–, proponga a alguien sin la mínima experiencia para gobernar una de las ciudades más grandes y complicadas del mundo. La medida evidencia irresponsabilidad y muestra que el Presidente no sólo decide sobre el rumbo de su partido, sino que lo hace sumido en la desesperación.
El mismo Sicilia lo resume de este modo: “el PAN utiliza a Isabel Miranda de Wallace sólo para allegarse votos”.
¡Feliz fin de semana!








