El hacker más perseguido de Japón, ¿un extravagante cíber intruso o un simple otaku "quijotesco"?

17/02/2013 - 12:30 am

Ciudad de México, 17 de feb (SinEmbargo).- En el imaginario moderno, los hackers suelen ser visualizados como seres anónimos que pasan los días encerrados en sus habitaciones, rodeados de computadoras; sus intervenciones ocurren meramente en un plano virtual y percibirlos como personajes públicos es impensable. ¿Cómo calificar, entonces, a uno de estos sujetos cuyos esfuerzos se centran en llamar la atención de las autoridades, además de tener un comportamiento que raya en lo estrafalario?

Esta semana fue capturado Yusuke Katayama, de 30 años, detenido en su vivienda de Tokio luego de una larga búsqueda por parte de las autoridades locales. No obstante, los medios tradicionales sólo se enfocaron en dar a conocer que la policía japonesa detuvo a un joven acusado de realizar más de una decena de amenazas por internet durante el año pasado, entre las que destaca su intención de perpetrar un asesinato en masa en una feria de manga.

Foto: Kyodo News

Katayama es autor de varias infiltraciones con mensajes de amenza, entre las cuáles figuran: atacar un edificio de Nintendo, mandar mensajes intimidatorios desde la computadora del director de anime Masaki Kitamura e incluso amenazar la escuela del nieto del emperador Akihito

Sin embargo, lo verdaderamente relevante del caso es el comportamiento "inusual" para un hacker por parte de este sujeto, quien –teniendo a un gato como cómplice–  jugó, durante varios meses con la policía, mediante mensajes que enviaba desde otras computadoras que controlaba a través de un virus informático escondido en el collar del felino.

De acuerdo con ANN News, este cíber intruso sólo buscaba que sus artimañas estuvieran en boca de todos y se sospecha que su más reciente operación sólo fue una forma de desafiar a la policía, así como captar la mayor atención posible.

Su afrenta más reciente ocurrió el pasado 5 de enero, cuando envió a diversos medios de comunicación un mensaje en el que retaba a las autoridades con un acertijo, para que encontraran un archivo con el virus informático en el collar de un gato, en la isla de Enoshima, al sur de Tokio

Foto: AltJapan

Después de perseguir las pistas, dejadas en los múltiples mensajes de amenazas, las autoridades llegaron con el felino cómplice el cual era portador de una micro SD. Los uniformados dieron con el gato que portaba la tarjeta, la cual contenía un archivo que incluía un virus y un mensaje en el que el implicado manifestaba haberse visto envuelto en una acusación de la que era inocente, algo que le llevó a "realizar importantes cambios" en su vida.

La policía por su parte, pudo dar con él luego de analizar las grabaciones de las cámaras de seguridad de la isla y ver a una persona muy parecida al acusado acercarse al gato con el collar portador del virus.

La afinidad del hacker por los felinos quedó evidenciada luego de que los medios tambien reportaran que, un día antes del arresto, Katayama acudió a un "Café de gatos" (un sitio en donde se puede beber mientras se pasa tiempo con estos animales), en donde estuvo tomando una cerveza. Lo anterior sólo reforzó la extraña personalidad que ya había sido advertida en análisis previos.

Foto: MSN

El comportamiento de Katayama se aleja del tradicional delincuente informático y delata una tendencia a llamar la atención hacia él como persona, además de que las numerosas pistas que dejó a lo largo de sus actividades lo hacen parecer  más una especie de antihéroe que busca burlarse de las autoridades en todo momento, en lugar de perseguir un objetivo en específico. Así mismo, lo extravagante de sus métodos le dan un aire "friki" e incluso "quijotesco"

Por otra parte, hay quienes dicen que aquel que fuera señalado como el hacker más buscado en Japón podría ser tan sólo un típico Otaku, amante de los gatos y de realizar amenazas; el cual –supuestamente– dejó la universidad por sus hábitos de juego online. Mientras tanto (y contradictoriamente), Katamaya se sigue declarando inocente frente a las autoridades.

Ramiro Rivera

Lo dice el reportero