La Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA) de Ciudad Juárez, Chihuahua, es denunciada por negligencia, al permitir que dentro de sus propias instalaciones —sin protocolos, sin supervisión y sin condiciones mínimas de cuidado— los perros rescatados mueran tras atacarse entre ellos.
Ciudad de México, 1 de enero (SinEmbargo).- En Ciudad Juárez, Chihuahua, el maltrato animal no ocurre solamente en las calles. En ese municipio de la frontera norte, lo que debía convertirse en un espacio destinado al resguardo, la atención y el bienestar de perros y gatos víctimas de maltrato, hoy es señalado por activistas como un sitio donde impera la negligencia al permitir peleas mortales entre animales.
Se trata de la Dirección de Atención y Bienestar Animal (DABA), la cual es denunciada por permitir que dentro de sus propias instalaciones —sin protocolos, sin supervisión y sin condiciones mínimas de cuidado— los perros rescatados mueran tras atacarse entre ellos.
“Ese lugar no es un lugar de bienestar animal, es un lugar de crueldad”, expresó en entrevista con SinEmbargo Oswaldo Robledo, reconocido activista y rescatista de animales en la frontera.
La incapacidad de dar una solución fue reconocida por la propia titular, Alma Edith Arredondo Salinas, en una conversación sostenida con el activista.
“Se nos matan entre ellos. O sea, los metemos y se matan entre ellos. Los que recogimos de Leti se comían entre ellos. Entonces, pues los tenemos que dormir porque se matan entre ellos sin razón”, fueron parte de las palabras que la funcionaria habría dicho a Oswaldo Robledo en una conversación vía WhatsApp el 24 de octubre del presente año, según se escucha en el audio difundido por el activista y que compartió con esta redacción.
Aunado a esas palabras, se añadieron fotografías de los canes y del estado en el que quedaron: con los cuerpos dañados por las mordidas.
El activista no se ha quedado de brazos cruzados. En entrevista, aseguró que ya ha tocado diversas puertas institucionales, entre ellas la Fiscalía General de Justicia del Estado de Chihuahua. Sin embargo, la respuesta institucional a sus denuncias ha sido casi igual de lamentable: le dan largas o las minimizan.
Incluso, Robledo aseguró que el Presidente municipal de Ciudad Juárez, el morenista Cruz Pérez Cuéllar, conoce muy bien la situación, pero permite que continúe sin cambios.
En cuanto a la Fiscalía General de Justicia del Estado de Chihuahua, explicó que acudió para denunciar el maltrato animal bajo el delito de ataques contra la paz, que, asegura, se cometen en el Departamento de Bienestar Animal. Sin embargo, relató que en un inicio le dijeron que no podían tomarle la denuncia y que se comunicarían con él más adelante. Posteriormente, un agente del Ministerio Público le indicó que regresara el siguiente mes para dar seguimiento al caso.
“Entonces, tenemos que esperar. A mí me dijeron que ellos me hablaban, pero yo hablé con una del Ministerio Público y me dijo que sí podía regresar el día 8 de enero, a ver qué razón me podían dar o cómo me podían ayudar”, explicó.
La negligencia
“El problema aquí en Ciudad Juárez es alto sobre el maltrato animal. Pero no solamente en las calles se vive, sino también esa crueldad que se vive es en el Departamento de Bienestar Animal”, dice tajantemente Oswaldo Robledo.
La Dirección de Atención y Bienestar Animal es la dependencia municipal encargada de rescatar animales en situación de calle, promover la adopción y atender denuncias de maltrato, retirando a las mascotas que están en condiciones negligentes. Además, opera el Centro de Rescate y Adopción de Mascotas del Municipio (RAMM) y debe impulsar campañas de esterilización y de tenencia responsable.
El activista, representante de la Alianza Animalista Un Millón de Esperanzas, denunció que los animales que son llevados a ese sitio no cuentan con un resguardo adecuado ni con separación por tamaño, temperamento o estado de salud. Por el contrario, son colocados juntos, sin observación veterinaria ni vigilancia constante, lo que deriva en agresiones entre ellos, ataques fatales y muertes dentro del propio centro que debería garantizar su protección.
“Los perritos no tienen supervisión, ni de un velador, ni de un veterinario, ni mucho menos de la directora de ese departamento. Perritos que llegan allí, a veces esos perritos terminan muertos”.
El activista señaló, además, que en algunos casos la muerte ocurre por eutanasia autorizada por la propia directora: “Si no terminan por la eutanasia que da la orden la directora, los perritos ahí mismo se matan entre ellos”, describió.
Asimismo, aseguró que hay casos documentados con fotografías, donde perros retirados a rescatistas fueron llevados a las instalaciones sin ningún protocolo de observación ni adaptación.
“Simplemente esos perritos llegaron revueltos: perros indefensos, perros pequeños con perros bravos”.
El resultado de la falta de esos protocolos es mortal para los animalistas, según narró: “Entonces, en ese lugar, tristemente se mataban entre ellos, se comían entre ellos. Aquí es una negligencia y un mal manejo de la directora Alma Redondo”.
El albergue cuenta con al menos 60 espacios o jaulas, según explicó el activista. Sin embargo, no hay seguridad ni información sobre la capacidad real para resguardar animales, pues aseguró que la dependencia es opaca y no informa sobre el número de mascotas o animales de compañía que tiene en el lugar, ni da informes de seguimiento de los perritos rescatados.
“Tristemente no sabemos”, dijo.
El número de perros que rescatan es considerablemente mayor, según estima el activista, al explicar que la directora participa en cateos por denuncias de maltrato animal y en capturas de jaurías en la vía pública, en donde en una sola acción capturan a decenas de perros. “Podemos hablar de que en ese trayecto puede agarrar 30 o 40 perros en un día”.
Sin embargo, no hay información clara sobre el destino o seguimiento de todos los animales capturados.
“¿Qué pasa con todos esos animales? Si las instalaciones cuentan con 60 aulas y en cada aula mete a veces hasta cuatro perros, vamos a suponer que puedan caber 80 perros en total, saturados. De todos los perros que capturan de las denuncias, ¿dónde quedan esos perros?”.
El rescatista sospecha que varios de esos animales son dormidos: “Son perros que nosotros nos imaginamos que esos perros no pisan esa dependencia y se van directamente a una eutanasia”, dijo.
Y añadió: “Pedimos que nos digan qué es lo que pasa con esos perros. Nunca nos quieren dar nada”.
Oswaldo Robledo aseguró también que los hechos y las irregularidades que denuncia son conocidas por el presidente municipal, pero que éste se ha desentendido. “El presidente municipal lo sabe muy bien cómo se está trabajando en ese lugar, que no es un lugar de bienestar animal, es un lugar de crueldad”.
Medidas básicas para evitar muertes dentro de las instalaciones, como la presencia de vigilancia y atención veterinaria, han sido propuestas por el activista, pero aseguró que la respuesta a sus planteamientos también ha sido negativa.
“Pedí que se pusiera un guardia y que un veterinario estuviera funcionando dos turnos. Su respuesta fue que no podía tener un guardia, exponer a una persona a una mordedura”.
Pero para el activista, el problema es estructural. “No tiene capacidad para estar en un lugar de bienestar animal, no tiene conocimiento de lo que es un bienestar animal”.
De acuerdo con Robledo, este caso no es el único ocurrido dentro de Bienestar Animal. Señaló que el año pasado murió un gato montés que fue llevado a la dependencia durante estas fechas decembrinas.
“El año pasado se les murió un gato montés en estas fechas, cuando estuvieron de vacaciones. Llevaron al gato montés, lo dejaron en la jaula y no lo atendieron. Ahí dejaron al pobre gato en la jaula y, cuando regresaron de sus vacaciones, lo encontraron muerto”, relató.
En Chihuahua, al igual que en varios estados del país, existen leyes contra el maltrato animal y la negligencia está penada. De acuerdo con el Código Penal de Chihuahua, el título vigésimo octavo habla de los delitos contra los animales de compañía por actos de maltrato.
El artículo 364, por ejemplo, señala que se impondrá multa de hasta doscientas Unidades de Medida y Actualización a quien omita dolosamente prestar cuidados a un animal de compañía que sea de su propiedad y que esta omisión ponga en peligro la salud del animal.
“Pero aquí las leyes no les importan”, señaló el activista, quien relató que han presentado iniciativas y denuncias en Cabildo de Ciudad Juárez, pero al Alcalde no le interesa.
“Hay una regidora, Fernanda Ávalos. Ella es muy atenta, siempre nos da la mano, siempre ha entregado oficios al presidente municipal, le ha dicho, pero no: al presidente municipal no le importa. La directora Alma Redondo… lo triste es que ella no quiere poner atención a este departamento, menos a las leyes”.
En relación con un audio en el que se menciona que los perros se matan entre ellos, Robledo explicó que la funcionaria afirma que él está tratando de difamarla; sin embargo, aclaró que él mismo compartió ese material porque tiene la evidencia directa.
“Yo no estoy difamando. Yo tengo evidencia, testimonio por ella misma”.
Por otro lado, también denunció que la funcionaria municipal trata de cooptar, pues dijo que varias rescatistas tienen temor de participar en marchas o manifestaciones, así como de presentar denuncias, debido a presuntas amenazas y represalias por parte de la directora de Bienestar Animal.
“La directora de Bienestar Animal a todas las rescatistas las tiene amenazadas. Les dice que ella es la dependencia y que ella es la que manda. Ya ha ido hasta cinco hogares de refugios temporales de perritos y les ha querido retirar esos perros, solo por represalias”, aseguró.
Robledo dijo que acudió a denunciar la crueldad que se vive dentro del Departamento de Bienestar Animal, pero únicamente le tomaron su número telefónico con la promesa de que se comunicarían con él, algo que nunca ocurrió. Posteriormente, un agente del Ministerio Público le indicó que podía regresar el 8 de enero para intentar retomar el caso.
Finalmente, el rescatista lanzó un llamado a la ciudadanía y a las autoridades para que los casos se difundan ampliamente y se tomen cartas en el asunto.
“Hay que unirnos como rescatistas, hay que unirnos como ciudadanos y no seguir permitiendo que se viva la crueldad y el maltrato con los seres sintientes, porque son seres sintientes”.




