Chávez lo advirtió en 2009: EU buscará imponer Gobierno en Venezuela por el petróleo

05/01/2026 - 1:02 pm

Estados Unidos nunca dejó de buscar apoderarse del petróleo de Venezuela. El fallecido Presidente Hugo Chávez alertó desde 2009 cómo la principal motivación de EU y las amenazas a la soberanía venezolana durante un siglo, se remontan al control sobre este recurso.

Ciudad de México, 5 de enero (SinEmbargo).– “La razón de mayor peso de que Estados Unidos quiera poner aquí (en Venezuela) un gobierno subordinado a él, al imperio, como lo tuvieron durante mucho tiempo, es el petróleo venezolano”, dijo el entonces Presidente Hugo Chávez a la periodista colombiana Vicky Dávila en una entrevista concedida en 2009.

Te voy a decir algo, continuó el mandatario: “en los últimos 100 años, todos los gobiernos que hay en Venezuela que quisieron manejar soberanamente el petróleo, fueron derrocados y me incluyo. Yo fui derrocado solo que por dos días (2002). Incluso mataron a un presidente que se llamó Carlos Delgado Chalbaud. Y todos los golpes de Estado vinieron planificados desde Estados Unidos. La razón es la misma durante 100 años: el petróleo, Vicky, el petróleo”.

En efecto, el petróleo de Venezuela ha sido el gran objetivo de Estados Unidos. Así lo han señalado analistas durante varios años, en diferentes momentos de amenaza a ese país sudamericano. En ello insistió Hugo Chávez, el Presidente que inició la renacionalizó la industria petrolera. Y esta sábado lo reconfirmó el propio Donald Trump, al advertir que venderá las vastas reservas petroleras venezolanas, como si fueran suyas, a otros países.

Haremos que nuestras enormes compañías petroleras estadounidenses, las más grandes del mundo, entren, gasten miles de millones de dólares, arreglen la infraestructura gravemente dañada y empiecen a generar dinero para el país”, dijo el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en un discurso público tras haber invadido Venezuela en una operación militar y llevarse secuestrado al Presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores.

"El objetivo central es obviamente el petróleo, está demás decirlo. Venezuela tiene la mayor reserva mundial de petróleo, tiene petróleo liviano, petróleo pesado", expuso en entrevista el periodista Bruno Sgarzini. Y, "en un momento actual de ansiedad de recursos naturales para desarrollar nuevas tecnologías",  Venezuela también despierta deseos de sus "minerales raros, también tiene oro, bauxita, que son muy importantes. También tiene recursos pesqueros", agregó.

Venezuela es, además, el octavo país con más reservas de gas, de acuerdo con el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela. Y si bien el entonces Presidente Carlos Andrés Pérez nacionalizó el petróleo en 1976, Hugo Chávez lo renacionalizó y lo convirtió la soberanía petrolera en eje de su gobierno para también financiar programas sociales.

Aunado a sus recursos naturales, Venezuela ha sido "el mal ejemplo" en América Latina y una invasión, como la que finalmente concretó la madrugada del sábado Trump, "también sirve para aleccionar a todos los demás países que no quieran plegarse a lo que Estados Unidos quiere", dice Bruno Sgarzini.

El pasado 16 de diciembre, después de haberse apropiado ilegalmente del primer buque petrolero venezolano y antes de que tomara un segundo buque, Trump anunció un bloqueo total de los barcos sancionados -por la justicia estadounidense y no la internacional- hasta que Venezuela “devuelva a los Estados Unidos de América todo el petróleo, la tierra y otros activos que previamente nos robaron”.

Estas afirmaciones del mandatario estadounidense causaron rechazo inmediato en un sector de América Latina. Para las empresas extranjeras que podían explotar el petróleo venezolano antes de la nacionalización, el petróleo era suyo. A esa lógica regresa Trump. Pero esa lógica ¿podría aplicarla en el caso mexicano, que también nacionalizó su petróleo de empresas extranjeras incluidas las estadounidenses?

La nacionalización y la renacionalización

Durante la dictadura de Juan Vicente Gómez, la cual duró de 1908 a 1935,  empresas extranjeras obtuvieron concesiones amplias y ventajosas sobre el petróleo venezolano. Principalmente la estadounidense Standard Oil, mediante la filial Creole Petroleum; así como la Royal Dutch Shell, de Países Bajos y Reino Unido.

Gómez presentó la “mejor opción para el capital extranjero”, pues “entregaba concesiones sin exigir muchas prerrogativas a las empresas ni para el Estado ni para los trabajadores venezolanos”, de acuerdo con lo que escribió Johnny Alberto Alarcón Puente en su ensayo Indígenas y empresa petrolera a principios del siglo XX. Origen de una disputa, para la Universidad de Los Andes.

Fue hasta el 1 de enero de 1976 cuando el Presidente Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria petrolera y creó Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). Algunas transnacionales se fueron del país, pues no pudieron seguir siendo concesionarias, pero muchas permanecieron como proveedoras o socias indirectas.

No obstante, la nacionalización “no modificó las características tradicionales”, según ha señalado Carlos Mendoza Potellá, economista y exasesor del gobierno de Hugo Chávez. “Las grandes corporaciones petroleras continuaron percibiendo inmoderados y crecientes beneficios provenientes del petróleo venezolano”, escribió el profesor de Economía Petrolera en Venezuela, en el ensayo Vigencia del Nacionalismo Petrolero.

En este proceso de nacionalización, se le "pagaran  jugosas reparaciones a las petroleras estadounidenses. Incluso esta política fue llamada como una 'nacionalización chucuta' (que quedó corta) por los historiadores venezolanos plano", dice Bruno Sgarzini.

"Según los historiadores venezolanos, gran parte de los antiguos ejecutivos de las petroleras supuestamente nacionalizadas que pasan a PDVSA seguían mandando en las distintas divisiones que se habían creado a partir de esta nacionalización. Incluso se decía que en la junta directiva de PDVSA aparecían ejecutivos de empresas como Chevron a dar órdenes o discutir los planes de la de las empresas de petróleo venezolanas", agrega el periodista argentino.

El Presidente Hugo Chávez en una imagen de 2012: Foto: Presidencia de Venezuela.

Cuando Hugo Chávez llegó a la Presidencia, en 1999, paulatinamente comenzó a redefinir el papel de PDVSA. "Lo primero que hace es ponerse de acuerdo con los países de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) para disminuir la oferta, por ende, mayor demanda, mayores precios de petróleo y así mejorar el principal ingreso del país", explica Bruno Sgarzini, quien vivió durante ocho años en Venezuela, durante la época del chavismo.

La otra política de Chávez, apunta Sgarzini, "fue una política de renacionalización del petróleo". Es decir, "que en las nuevos contratos petroleros que tenían que ver con el desarrollo del petróleo venezolano pesado y extrapesado de las fajas petroleras en el Orinoco, la estatal PDVSA tuviese una mayoría accionaria".

Mediante diversas reformas legales, como a la Ley de Hidrocarburos en 2001, el Gobierno venezolano obtuvo mayores ingresos de las empresas concesionadas. Antes de ello, la regalías que le entregaban al gobierno iban desde 1 por ciento sobre la producción hasta cerca del 16 por ciento. La reforma estableció una regalía fija de 30 por ciento para la producción petrolera en general.

En 2007, mediante otra reforma, se determinó que en las empresas privadas donde el Estado también tuviera participación, éste tendría el control mayoritario de la compañía.

Chávez utilizó los mayores ingresos petroleros que estaban teniendo para financiar programas sociales. De esa manera, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 95 por ciento de 2003 a 2008, de acuerdo con el Centro para la Investigación Económica y sobre Políticas (CEPR, por sus siglas en inglés). La mayor parte de ese crecimiento se produjo en el sector no petrolero.

El informe indica que la tasa de pobreza bajó del 54 por ciento de los hogares al 26 por ciento. Mientras que la pobreza extrema diminuyó 72 por ciento. Es decir, la riqueza nacional venezolana se utilizó para combatir uno de sus principales problemas: la desigualdad económica y social. "Esto llevó a Hugo Chávez a ser el personaje histórico que fue en Venezuela", dice Sgarzini.

Sin embargo, esta política de renacionalización Estados Unidos la vio como una afrenta y una de pérdida de poder en ese país. Algunas empresas decidieron salir del país y otras, demandar.

Por ejemplo, la petrolera estadounidense Exxon Mobil, la más grande del mundo, exigió a Venezuela un pago de más de 10 mil millones de dólares “por la nacionalización de sus bienes y derechos” en el país sudamericano, en un proceso bastante parecido al de México en la expropiación petrolera con Lázaro Cárdenas en 1938.

Sin embargo, en 2014, el Centro Internacional para el Arreglo de Diferencias relativas a Inversiones (Ciadi), del Banco Mundial (BM), determinó que el pago por la expropiación de los activos de Exxon en los campos Cerro Negro y La Ceiba, en la Faja del Orinoco, debía ser mucho menor: de mil 600 millones.

Las sanciones contra Venezuela

Y luego fueron llegando las sanciones. Unilateralmente, en 2005, el Departamento de Estado Estados Unidos, bajo el Gobierno de George W. Bush, aseguró que Venezuela no cumplía con sus obligaciones internacionales en materia de cooperación en lucha contra el narcotráfico.

En 2008, Estados Unidos sancionó a individuos y empresas venezolanas a quienes vinculó, sin pruebas avaladas, con Hezbolá, un partido político con un brazo armado en Líbano. “Es sumamente preocupante ver que el Gobierno de Venezuela emplea y proporciona refugio a facilitadores y recaudadores de fondos de Hizbulá”, señaló Adam J. Szubin, el entonces Director de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés).

En 2014, ya en el Gobierno de Nicolás Maduro, el Presidente Barack Obama declaró a Venezuela como una “amenaza extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”. Con la Orden Ejecutiva 13692, se otorgó “autoridad para perseguir a personas involucradas o responsables de la erosión de las garantías de los derechos humanos, la persecución de opositores políticos, la restricción de la libertad de prensa, el uso de la violencia y las violaciones y abusos de los derechos humanos”. Exigencias que no le hacía el Gobierno de Estados Unidos a países que consideraba a amigos.

Aunque estas sanciones no fueron directamente contra PDVSA, fueron las primeras señales de cómo Estados Unidos iba armando una historia de narcotráfico, terrorismo y violaciones a los derechos humanos contra la oposición en Venezuela. En 2019, en el Gobierno de Nicolás Maduro, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, a través de la OFAC, designó a Petróleos de Venezuela como entidad sancionada.

Mediante una orden ejecutiva, la OFAC anunció que PDVSA no podría usar el sistema financiero estadounidense. Además, las empresas y bancos de Estados no pueden comprar o financiar petróleo venezolano. Con esas sanciones también presionó a otros países para que sus empresas tampoco comercializara con Venezuela. Además, el acceso de Venezuela a remesas petroleras en dólares quedó restringido.

Y en 2025, Donald Trump duplicó la recompensa por información que condujera al arresto del Presidente Nicolás Maduro de 25 millones de dólares a 50 millones, tras designarlo como el líder de un supuesto cartel llamado de los Soles.

En diciembre pasado, Estados Unidos robó dos barcos petroleros sancionados por un juzgado estadounidense, cuya orden le impedía salir de Venezuela, y se que quedó con el cargamento. El Gobierno de Nicolás Maduro calificó este acto como piratería.

“Es el petróleo”

Donald Trump dijo este sábado que el ataque a Venezuela y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro permitirán que las empresas estadounidenses regresen a Venezuela, exploten el petróleo y lo vendan a otros países. “Construimos la industria petrolera venezolana con el talento, el empuje y la habilidad estadounidenses y el régimen socialista nos la robó”, afirmó Trump.

De manera unilaterial, según el mandatario estadounidense, “esto constituyó uno de los mayores robos de propiedad estadounidense en la historia de” Estados Unidos. Y agregó: “venderemos grandes cantidades de petróleo a otros países”.

Este sábado, en una entrevista en la cadena Fox a propósito de la invasión a Venezuela, Trump dijo que también “algo habrá que hacer con México”. A pregunta de los entrevistadores de si este ataque podría ser un mensaje para México, Trump insistió en que los cárteles de la droga gobiernan este país y no la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. “Es una buena mujer, pero los cárteles son los que gobiernan México, no ella. Ella le tiene miedo a los cárteles”, dijo.

México nacionalizó el petróleo desde 1938. Lo hizo el Presidente Lázaro Cárdenas. El proceso fue diferente al de Venezuela, pues implicó un control estatal inmediato y centralizado sobre la industria, con la creación de Petróleos Mexicanos (Pemex). Las compañías extranjeras, principalmente británicas y estadounidenses, perdieron de manera definitiva la explotación y administración del recurso. La decisión se tomó pese a la fuerte oposición de Estados Unidos y otras potencias, que defendían los intereses de sus empresas.

—¿Qué riesgos enfrenta México y otros países que llevamos el mismo proceso de nacionalización de nuestros recursos?— le preguntamos al periodista Bruno Sgarzini.

"Lo que sucedió con PDVSA, ya más allá de lo que pasó hoy con el secuestro de Maduro. implica que es un modelo para atacar y diezmar a una petrolera grande estatal de bandera", comienza apuntando. 

Si bien Estados Unidos podría estar viendo como a PDVSA como un "mal ejemplo" que podría trasladarse otros países, "sin embargo, no es tan fácil hacerlo, a países tan grandes como México que puedan afectar el mercado estadounidense", pondera. México es el principal socio comercial de Estados Unidos, "es decir, que esa integración y esa complementariedad termina generando que a Estados Unidos tenga un gran costo hacer este tipo de cosas".

Blanca Juárez

Blanca Juárez

Periodista egresada de la UNAM. Cubre temas políticos, laborales, sociales y culturales con perspectiva feminista.

Lo dice el reportero