EU se volvió inestable e iracundo. Sus aliados tradicionales contactan a China: WSJ

27/01/2026 - 2:00 pm

La inestabilidad de Trump y sus abruptas decisiones están orillando a diversos países a emprender la búsqueda de nuevos socios, a fin de esquivar tanto como puedan las imposiciones del gobierno estadounidense.

Ciudad de México, 27 de enero (SinEmbargo).– Socios comerciales de Estados Unidos (EU), que acompañaron a esa nación las últimas décadas e incluso se aliaron a Occidente desde la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría, están volteado a China. Se sienten afectados por la Casa Blanca, que se ha vuelto impredecible y transaccional.

Ninguno de estos países quieren depender de una nación que los amenaza y menosprecia, dice hoy el diario de finanzas y economía más importante de Estados Unidos.

“Desde Canadá hasta Europa y Corea del Sur, los aliados de posguerra de Estados Unidos recorren el mundo en busca de mercados alternativos. Algunos consideran estrechar lazos con China, la segunda economía más grande del mundo después de Estados Unidos, aun cuando les preocupa el poderío económico y militar de Pekín, y el riesgo de represalias estadounidenses. El Presidente Donald Trump amenazó el sábado con imponer aranceles del 100 por ciento a los productos canadienses si el país ‘llega a un acuerdo’ con China, destacando cómo las potencias medias del mundo están cada vez más presionadas para elegir entre lo que muchos de ellos consideran malas opciones”, se lee en The Wall Street Journal.

La amenaza se produjo después de que el Primer Ministro canadiense, Mark Carney, anunciara este mes una drástica reducción de los impuestos canadienses sobre los vehículos eléctricos fabricados en China y promocionara una “nueva alianza estratégica” con el gigante asiático. El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, sugirió posteriormente a ABC News que la amenaza de Trump se refería a un amplio acuerdo de libre comercio con China, algo que, según Carney, Canadá no está buscando.

Socios comerciales de Estados Unidos (EU) están volteado a China. Se sienten afectados por la Casa Blanca, que se ha vuelto impredecible y transaccional.
Imagen del 2 de diciembre de 2025 de la Casa Blanca, en Washington DC, Estados Unidos. Foto: Hu Yousong, Xinhua

“Carney no es el único que toma medidas provisionales para restablecer los lazos con China. El Primer Ministro británico, Keir Starmer, viajará a Pekín esta semana para reunirse con el líder chino, Xi Jinping, en la primera visita de un Primer Ministro del Reino Unido en ocho años. El Presidente surcoreano, Lee Jae Myung, declaró recientemente que desea una ‘restauración total’ de los lazos con China”, agrega el diario.

La Unión Europea (UE) declaró recientemente que está abierta a establecer precios mínimos como alternativa a los aranceles sobre los vehículos eléctricos chinos, aunque los responsables políticos del bloque se muestran reticentes a un acercamiento más amplio y no han cedido en otros ámbitos. El Primer Ministro finlandés, Petteri Orpo, se reunirá con Xi en Beijing el martes, y se espera que el líder alemán, Friedrich Merz, viaje a China el próximo mes.

“Pocos esperan un retorno al periodo más optimista de las relaciones chino-occidentales anterior a que Xi llegara al poder en 2012, cuando ambas partes eran optimistas respecto del comercio y las inversiones. En cambio, muchas capitales han emprendido sutiles maniobras de cobertura para evitar que las relaciones con Pekín se deterioren aún más. La esperanza es que China abra sus mercados internos, importe más productos extranjeros y siga invirtiendo en los países occidentales”, sostiene The Wall Street Journal.

Otros aliados de Estados Unidos, plantea el diario, no desestiman los riesgos de China. “Sin embargo, los aranceles de Trump —y su reciente intento de arrebatarle Groenlandia a Dinamarca— animan a algunos a reconsiderar su relación con Pekín. La ganancia para China podría ser sustancial, incluyendo abrir una brecha entre Estados Unidos y algunos de sus aliados más históricos”.

Socios comerciales de Estados Unidos (EU) están volteado a China. Se sienten afectados por la Casa Blanca, que se ha vuelto impredecible y transaccional.
El Presidente chino, Xi Jinping, se reúne con el Primer Ministro canadiense, Mark Carney, en el Gran Palacio del Pueblo, en Beijing, capital de China, el 16 de enero de 2026. Foto: Xie Huanchi, Xinhua

Ataques y ofensas

Una buena parte del desencanto viene de los constantes ataques de Trump a sus aliados, a los que, parece, menosprecia.

“Mientras dormías —y cuando debería haberlo hecho—, el Presidente de Estados Unidos publicó la imagen de un mapa manipulado de Estados Unidos que incluía Groenlandia, Venezuela y Canadá. Era el tipo de cosas que tu tío abuelo, recién descubierto por la IA, publica sentado en ropa interior a la una de la madrugada, después de que su mujer lo echara de la habitación por roncar. Hace años, podríamos haber ignorado tales provocaciones en línea, incluso del Presidente de Estados Unidos, como si no tuvieran mayor importancia que los memes descuidados del tío Stan en Facebook; sólo está desahogándose, provocando al oso. Quizás perdió la nota adhesiva con su contraseña de banca en línea y necesita una distracción temporal. Pero en 2026, es una tontería —incluso una imprudencia— creerle a Donald Trump sin su palabra. Debemos asumir que es tan imprudente, peligroso y necio como él mismo afirma ser”, escribió hace unos días Robyn Urback, en The Globe and Mail, un medio de Canadá.

“El mundo ha sufrido durante años por sobreestimar a Trump: por creer que podía ser controlado por las fuerzas del mercado, moderado por los precedentes, restringido por la lógica o moderado por la moral. De hecho, una y otra vez, hemos puesto expectativas demasiado altas, asumiendo que Trump no seguiría el camino más arriesgado y absurdo posible. Y una y otra vez, nos ha demostrado que estábamos equivocados”, añadió Urback.

Socios comerciales de Estados Unidos (EU) están volteado a China. Se sienten afectados por la Casa Blanca, que se ha vuelto impredecible y transaccional.
Imagen del 20 de enero de 2026 del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hablando durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca, en Washington DC, Estados Unidos. Foto: Li Yuanqing, Xinhua

“Empezó a construir ese muro fronterizo imposible. Mintió sobre su derrota en las elecciones de 2020. Ha comenzado a procesar a sus enemigos políticos. Y ahora amenaza con desmantelar la OTAN. Canadá no puede correr el riesgo de que no siga el camino más absurdo, peligroso y antes inconcebible también en lo que respecta a nuestra soberanía”, dijo en su texto.

Amy Davidson Sorkin, en The New Yorker, escribió el 20 de enero –primer aniversario en la Presidencia– en el mismo sentido: “A medida que Estados Unidos llega a la marca de un año en su matrimonio político cada vez más disfuncional y cargado de abusos con Trump, el Presidente ha dejado claro que aceptará casi cualquier tipo de regalo, incluso, y tal vez especialmente, la medalla del Premio Nobel de la Paz de otra persona. La líder de la oposición venezolana María Corina Machado le ofreció la suya la semana pasada, en un gran marco dorado, lista para colgar. Aunque fue un gesto algo patético, dado que la administración Trump parece haber llegado a un acuerdo con los remanentes del gobierno de Nicolás Maduro (mientras que Maduro se encuentra en una cárcel de Brooklyn), le valió un ascenso”.

“Después del arresto de Maduro, Trump dijo que Machado era ‘una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto’; después de la entrega de la medalla, ella era ‘una mujer maravillosa’ y su regalo ‘un maravilloso gesto de respeto mutuo’. Esas palabras incluso podrían llevarla a alguna parte, si tan sólo tuviera el control sobre muchas reservas de petróleo. Pero los relojes también pueden ser buenos regalos. Tras la llegada de un grupo de empresarios suizos a la Casa Blanca en noviembre, con un reloj de escritorio en forma de un Rolex de gran tamaño, el país obtuvo una exención arancelaria”, indica la autora.

Quienes no intenten complacer al Presidente “quizá tengan presente el reloj este 20 de enero, porque el país está en cuenta regresiva. Trescientos sesenta y cinco días de Trump significan mil noventa y seis para el final, incluyendo un año bisiesto. (Eso sin contar todos los días del primer mandato de Trump, por supuesto; es la tragedia de un nuevo matrimonio). Hemos envejecido tanto en los años de Trump que la administración Biden puede parecer mucho más lejana de lo que fue”, dice, en The New Yorker.

Redacción/SinEmbargo

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Lo dice el reportero