La Congresista demócrata representa desde 2019 el quinto distrito congresional de Minnesota. Nació en Somalia. Vivió 4 años en un refugió en Kenia y llegó a los 12 años a Estados Unidos.
Ciudad de México, 31 de enero (SinEmbargo).- Ilhan Omar tenía 8 años cuando su familia huyó de Somalia debido a la guerra civil. La actual Congresista demócrata por Minneso0ta vivió en un campo de refugiados en Kenia, prácticamente en la pobreza, durante cuatro años antes de emigrar a Estados Unidos a los 12 años y obtener la ciudadanía estadounidense. En 2018 fue elegida como una de las dos primeras mujeres musulmanas en servir en el Congreso. Desde entonces se ha vuelto un objetivo recurrente de los ataques de Donald Trump, quien la ha llamado "basura" y se ha burlado de su hiyab, llamándolo "pequeño turbante".
“Llegué a los 12 años y aprendí que yo era el otro extremo”, decía a menudo Omar, como recuerda The Washington Post. “Era negra. Era musulmana. También aprendí que era extremadamente pobre y que la América sin clases de la que hablaba mi padre no existía”. Omar le contó al New York Times que había sufrido acoso escolar por parte de estudiantes de secundaria que le habían pegado chicle en la bufanda, la habían atacado en el vestuario y la habían tirado por las escaleras. "Te hacen esto porque se sienten amenazados de alguna manera por tu existencia", dijo que le había dicho su padre.
Hoy la congresista demócrata por Minnesota enfrenta otro tipo de acoso, esta vez encabezado por Donald Trump, quien el martes pasado por la noche, dijo a su audiencia en Iowa, cómo las personas que provienen de otros países “tienen que demostrar que pueden amar a nuestro país; tienen que estar orgullosos, no como Ilhan Omar”. No mucho después, en un evento en el norte de Minneapolis, la Congresista Omar fue atacada por un hombre que se abalanzó sobre el atril donde ella estaba hablando y la roció con un líquido de olor fuerte.
Su agresor fue identificado como Anthony James Kazmierczak, de 55 años, quien se levantó de su asiento y roció a la Congresista con una jeringa que contenía un líquido desconocido, antes de ser reducido por elementos de seguridad. En Facebook, el Sr. Kazmierczak mostró su apoyo al presidente Trump; a Turning Point USA, el grupo fundado por Charlie Kirk; y a otras figuras conservadoras, así como a Israel y Ucrania, expuso The New York Times.

¿Quién es Omar Ilhan Omar?
Cuando fue atacada, Ilhan Omar reaccionó con desafío. "No se agachó tras el atril; instintivamente se abalanzó sobre el hombre que la atacaba e insistió en terminar su discurso, incluso cuando su equipo de seguridad y el personal intentaron persuadirla para que se retirara. No canceló otros eventos de la semana y ofreció una conferencia de prensa en el centro comercial Karmel de Minneapolis el miércoles", reseña el Times. "Soy así", dijo Omar a CNN cuando salía de la sala comunitaria de Urban League Twin Cities después de su evento, recordando que era una sobreviviente de la guerra.
Omar representa desde 2019 el quinto distrito congresional de Minnesota y es la primera mujer musulmana y de origen somalí en la Cámara de Representantes. Nació en Mogadiscio, Somalia, y llegó a Estados Unidos como refugiada tras huir con su familia de la guerra civil. Pasaron cuatro años en un campo de refugiados en Kenia antes de obtener asilo en 1995 y establecerse en Minneapolis, cuando ella tenía 13 años.
I am deeply disturbed to learn that Rep. Ilhan Omar was attacked at a town hall today. Regardless of how vehemently I disagree with her rhetoric - and I do - no elected official should face physical attacks. This is not who we are.pic.twitter.com/2kNUqcnAb8
— Rep. Nancy Mace (@RepNancyMace) January 28, 2026
Graduada en 2011 en ciencias políticas, estudios internacionales y administración de empresas, Omar trabajó como educadora comunitaria y asesora política antes de ingresar a la política estatal. En 2016 ganó un escaño en la Cámara de Representantes de Minnesota y se convirtió en la primera legisladora somalí-estadounidense. Dos años después dio el salto al Congreso federal, donde arrasó con el 78 por ciento de los votos y juró su cargo sobre el Corán de su abuelo.
Integrante del llamado “Squad”, junto a Alexandria Ocasio-Cortez, Ayanna Pressley y Rashida Tlaib, Omar se consolidó como una de las figuras más visibles del ala progresista del Partido Demócrata. Desde entonces ha sido reelegida con amplios márgenes: 64,3 por ciento en 2020, 75 por ciento en 2022 y 74,37 por ciento en 2024. En abril pasado anunció que buscará un quinto mandato en 2026, descartando competir por el Senado.
Actualmente forma parte de los comités de Presupuesto y de Educación y Fuerza Laboral. Entre sus principales iniciativas figuran elevar el salario mínimo a 17 dólares para 2028, impulsar el “Medicare for all” y poner fin a la inmunidad de los policías. En su discurso del 27 de enero exigió además la eliminación del ICE y la destitución de Kristi Noem como secretaria de Seguridad Nacional.
El "otro" Estados Unidos
"En la versión de Omar, Estados Unidos no era el país generoso que la salvó de una guerra brutal y un desolador campo de refugiados. No fue la meritocracia la que la ayudó a ir a la universidad ni la catapultó al Congreso. En cambio, era el país que no había estado a la altura de sus ideales fundacionales, un lugar que la había decepcionado a ella y a tantos inmigrantes, refugiados y minorías como ella", reseñaron en julio de 2019 Greg Jaffe y Souad Mekhennet en The Washington Post.
En efecto, Omar ha dicho a lo largo de su trayectoria política cómo creció "en una sociedad extremadamente injusta" que llegó a Estados Unidos por que "se suponía que Estados Unidos era el país que garantizaba la justicia para todos”, cuando no ha sido así. “Esto no se parece a los Estados Unidos que prometiste”, recuerda Omar haberle dicho a su padre, Nur Omar Mohamed.
“Todavía no estamos en nuestra América”, le respondió a su hija de 12 años. En la historia, narrada por el Post, para una Omar inmigrante, Estados Unidos no era una “ciudad en la cima de una colina”, un refugio para las masas agradecidas que huían de la guerra y la opresión, más bien, añade el diario estadounidense, era una promesa rota.
El mismo perfil refiere que el padre de Omar era taxista y luego encontró un trabajo con mejores horarios y prestaciones en la oficina de correos. De adolescente, ella acompañó a su abuelo a las asambleas electorales del Partido Demócrata, sirviéndole de intérprete. "Y durante ese proceso, me enamoré" de la política, dijo.
Ilhan Omar tuvo su primer hijo a los 20 años, obtuvo su título en la Universidad Estatal de Dakota del Norte a los 28 y a los 34 ya había lanzado su campaña para la Cámara de Representantes de Minnesota contra un titular que había ocupado el escaño durante más de cuatro décadas. Y ganó. Desde entonces ha representado la resistencia a Donald Trump, y al mismo tiempo ha sido blanco de sus ataques.
Trump redobla el ataque
Donald Trump ha capitalizado el rechazo racial y la confrontación ideológica para atacar reiteradamente a Omar. En 2019 celebró que sus simpatizantes corearan “¡Envíenla de regreso!”, pese a que la congresista es ciudadana estadounidense. En los últimos meses, en el contexto de investigaciones por presuntos fraudes en programas sociales vinculados a la comunidad somalí en Minnesota, el presidente intensificó sus ataques.
Durante una reunión de gabinete, Trump la llamó “basura” y afirmó: “Sus amigos son basura. No son personas que trabajan… Son personas que no hacen más que quejarse”, antes de sugerir que “volvieran al lugar de donde vinieron”. En Davos, incluso, arremetió contra Somalia al decir que sus habitantes “tienen bajo coeficiente intelectual” y que el país “no es una nación”.
El ataque mas reciente ocurrió el 19 de enero, cuando Trump escribió en Truth Social que Omar debería “estar en la cárcel” y la acusó de conocer un supuesto fraude multimillonario en Minnesota, sin presentar pruebas. Las investigaciones siguen en curso y hasta ahora no existe evidencia pública que vincule a la Congresista con esos delitos.
“Hay 19 mil millones de dólares en el fraude de Minnesota Somalia. La falsa 'congresista' Ilhan Omar, una quejica constante que odia a los Estados Unidos, lo sabe todo. Debería estar en la cárcel, o incluso recibir un castigo peor, ser enviada de vuelta a Somalia, considerado uno de los peores países del mundo”, escribió.
Entre insultos presidenciales, amenazas y agresiones físicas, Ilhan Omar se ha convertido en un símbolo de la confrontación política, racial y migratoria en Estados Unidos: una figura incómoda para Trump, pero central en el debate sobre identidad, poder y democracia en la era del MAGA.

Una figura incómoda para los republicanos
El perfil combativo de Omar la ha colocado desde 2019 en la mira de la bancada republicana y del movimiento MAGA. Ese año enfrentó duras críticas por un discurso ante el Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR), en el que afirmó que tras el 11-S “algunas personas hicieron algo”, frase que fue sacada de contexto y amplificada por legisladores republicanos en redes sociales.
También fue cuestionada por un tuit en el que mencionó al lobby proisraelí AIPAC, lo que derivó en una reprimenda pública de la entonces presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, y en una disculpa formal de la congresista.
Desde entonces, Omar ha denunciado amenazas de muerte y el FBI llegó a detener a un supremacista blanco que la tenía entre sus objetivos.
En política exterior, ha sido una crítica constante de Israel y defensora de los derechos del pueblo palestino. En 2021 calificó los bombardeos en Gaza como “actos de terrorismo” y pidió responsabilidad internacional por crímenes contra civiles. Tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, advirtió que una invasión terrestre israelí sería un error y llamó al cese de la guerra y a la liberación de los rehenes.
A eso suma que esta semana, The New York Times reveló cómo las autoridades han estado investigando algunas de las finanzas de Omar como parte de una investigación iniciada durante la administración de Joe Biden, del mismo partido que Ilhan. El Times informó esta semana que, en 2024, el Departamento de Justicia comenzó a investigar sus finanzas, gastos de campaña e interacciones con un ciudadano extranjero. La investigación parece haberse estancado por falta de pruebas.




