México, 2 Nov (Notimex).- El paquete de ingresos para 2016 es responsable y coherente con los retos que se presentan en el corto plazo, así como mejora las condiciones para miles de contribuyentes, personas físicas y morales, resaltó el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).
El presidente del CCE, Gerardo Gutiérrez Candiani, opinó que los ajustes logrados a la Ley de Ingresos y la miscelánea fiscal para 2016 contribuyen a forjar una mejoría en las expectativas económicas.
En su mensaje semanal “La Voz del CCE”, expresó que finalmente quedaron aprobadas estas iniciativas, en un entorno de complejas condiciones del escenario económico a nivel nacional e internacional, que dejaban poco margen de maniobra para hacer cambios o ajustes mayores.
Pese a ello, destacó, se lograron varias medidas favorables para incentivar la inversión, el crecimiento, el consumo interno, la generación de empleos formales y el ahorro.
Señaló que fue tomada en cuenta e incorporada al paquete fiscal una parte fundamental de las propuestas promovidas desde el sector empresarial, como modificaciones emergentes al marco hacendario vigente, a falta de viabilidad para reformarlo a fondo en este momento.
“Valoramos la receptividad que encontramos en las autoridades hacendarias y en las dos cámaras del Congreso de la Unión para nuestras inquietudes y propuestas, así como la sensibilidad sobre la necesidad de dar mayor holgura a empresas y familias en su capacidad de consumo e inversión”, expresó.
Gutiérrez Candiani resaltó que el alcance de los ajustes logrados es significativo, con beneficios importantes para diversos sectores productivos, profesionistas y empleados, así como consumidores.
“Contribuye a forjar una mejoría en las expectativas económicas, aunque subsiste el gran reto de emprender una reforma hacendaria a fondo, para una coyuntura más favorable”, precisó.
Consideró que el sistema tributario en México tiene que ser más competitivo y apostar más a un incremento de la recaudación por la vía de una mayor actividad económica.
Refirió que el sistema tributario hoy se ubica como el segundo factor que más afecta el desarrollo de los negocios, después de los relacionados con la legalidad, según las encuestas del Foro Económico Mundial.
Comentó que el erario se sostiene fundamentalmente por una proporción de contribuyentes cautivos e ingresos por concepto de petróleo e impuestos a combustibles; no se aprovechan diversos mecanismos, como el potencial del impuesto predial.
Además, la recaudación con respecto al Producto Interno Bruto (PIB) está en niveles bajos incluso en comparación con economías menos desarrolladas, anotó el dirigente del CCE.
Tras enumerar los ajustes incorporados al paquete fiscal de 2016, precisó que aún quedan pendientes importantes, entre ellos, uno fundamental para el sector empresarial que no se consideró, fue la solicitud de recuperar y llegar al 100 por ciento en la deducibilidad de las prestaciones sociales exentas.
Gutiérrez Candiani recordó que desde 2014 sólo es deducible 47 o 53 por ciento; con ello, el costo laboral en muchas empresas ha crecido hasta un ocho por ciento.
Otros puntos que más adelante será necesario revisar son actualizar las tarifas de retención del Impuesto sobre la Renta a personas físicas, la disminución de la tasa de ISR a personas morales, al igual que mejorar la progresividad de las tasas.
Además, planteó, permitir la deducción de aportaciones a fondos de pensiones, incrementar la deducibilidad en gasto de comidas en restaurantes, ajustes en el IEPS al carbono y bebidas saborizadas.
Asimismo, medidas para facilitar la transición en el régimen de consolidación y restablecer la deducción al 100 por ciento de las erogaciones realizadas en periodos pre-operativos para el sector minero, consideró el líder del sector privado.
Señaló que una vez resuelta la parte de los ingresos, toca el turno al debate presupuestal, para el cual hay un precedente alentador, por el esfuerzo que se hizo en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público bajo la concepción "base cero".
Si bien se han empezado a romper tendencias inerciales de programas que no demostraban ser eficientes o justificados, los cuales fueron eliminados, reagrupados o fusionados, precisó que apenas es el comienzo, porque son muchas las obligaciones y partidas de gasto no susceptibles de modificación.
Lo importante, subrayó, es que se afirme el compromiso de seguir adelante en este proceso, tanto en el Poder Ejecutivo como en el Legislativo: que no quede como una medida aislada, sino que dé paso a una verdadera reingeniería del gasto público.
Consideró que la Ley de Ingresos dará solvencia al estado mexicano en 2016, si se aprueba un presupuesto igualmente responsable.
No hay que olvidar, agregó, que hay retos importantes que debemos ir resolviendo: de acuerdo con la propuesta del Ejecutivo Federal, el déficit baja, pero el saldo histórico de requerimientos financieros del sector público aumenta a casi 48 por ciento del PIB.
“La austeridad tiene que ser un imperativo para el sector gobierno en el 2016, y no en el discurso, sino en los hechos. Y se exige, en todos los niveles y poderes de gobierno, compromiso real con la eficiencia, la transparencia y la rendición de cuentas en la asignación y ejercicio del dinero de todos los mexicanos”, expresó.




