El "renacimiento de las especies": Animales extintos reanimados en laboratorio y su conflicto bio-ético

25/03/2013 - 12:00 am

Ciudad de México, 25 de mar (SinEmbargo).- Son incontables las especies que han desaparecido de la Tierra en los últimos miles de años. Muchos, también, son los que han fantaseado con animales extintos caminando junto a los que actualmente existen. Suena a un delirio de ciencia ficción. Sin embargo, científicos de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW), Australia, han dado un paso muy grande al respecto, al lograr volver a la vida una rana que se extinguió hace 30 años.

La especie Rheobatrachus se caracterizaba por devorar sus propios huevos, incubarlos en su estómago durante seis semanas y dar a luz a través de su boca. En 1983 este curioso anfibio australiano se extinguió.

Ahora, gracias a tejidos congelados del anfibio, el llamado Proyecto Lazarus pretende resucitar a este batracio por medio de la clonación.

Por cinco años, los investigadores de las universidades de Newcastle y Sydney (que también conforman el proyecto) utilizaron la técnica de laboratorio conocida como transferencia nuclear de la célula somática (la misma utilizada para clonar a la oveja Dolly en 1997), con la cual obtuvieron óvulos del anfibio cercano Mixophyes fasciolatus, desactivaron su núcleo y lo sustituyeron con el de la rana extinta, los cuales habían conservado desde 1970.

Foto: The University of Adelaide
Foto: The University of Adelaide

De acuerdo con la UNSW, algunos de los huevos comenzaron a dividirse espontáneamente y a crecer hasta una fase embrionaria. Sin embargo, ninguno de los embriones consiguió sobrevivir, aunque los tests genéticos confirmaron que las células divididas contenían material genético del Rheobatrachus.

"Hemos observado como volvían a la vida, paso a paso", dijo Mike Archer profesor de la UNSW y líder del proyecto. "Hemos reactivado células muertas, las hemos reavivado y con ello también el genoma de la rana extinta. Ahora tenemos células de la rana criopreservadas para utilizarlas en futuros experimentos de clonación", publicó la misma universidad en un boletín.

No obstante, los resultados publicados han dado pie a una acalorada discusión sobre los posibles planes para traer "de vuelta" a especies extintas, entre las que se mencionan como posibles candidatos el mamut, el dodo, el guacamayo cubano y la moa gigante de Nueva Zelanda, un ave gigante extinta en el siglo XIX.

El mamut, extinto hace tres mil 600 años –incluso se han encontrado células en buen estado en la república siberiana de Yakutia, donde las bajas temperaturas las mantienen bien conservadas–, es candidato para este experimento que de acuerdo con los investigadores, sus limitaciones no son biológicas sino tecnológicas.

ZOMBIES MILENARIOS
Por otra parte, hay a quienes no les entusiasma tanto la idea de tener animales extintos vagando sobre la superficie de la Tierra y ya a mediados de este mes, en una conferencia en Washington, se habló sobre la posibilidad de recuperar especies extintas.

El foro auspiciado por National Geographic y TEDx se centró en las implicaciones éticas y científicas de un "renacimiento de especies", un tema que, sin duda, llamó fuertemente la atención de biólogos, abogados, sociólogos, especialistas en ética e incluso artistas.

Sin embargo, a pesar de lo atractiva que pueda resultar para muchos la idea, para otros existen serias dudas sobre la viabilidad del proyecto. Según Corey Bradshaw, ecologista y codirector del Centro del Clima del Instituto de Ecología y del Medio Ambiente de la Universidad de Adelaide, a muchos les parece totalmente natural resucitar especies extintas. No obstante, para él no está tan claro que hacerlo sea necesario.

"Incluso si la clonación fuera posible, no habría lugar para estos nuevos individuos. La destrucción del hábitat es la principal causante de la extinción de las especies. Si no revertimos el proceso de destrucción del hábitat, todas las demás soluciones son inútiles. La clonación no va a crear nuevos bosques ni arrecifes de coral, por ejemplo", dijo del científico de acuerdo con el diario australiano The Conversation.

Foto: The University of Adelaide
Foto: The University of Adelaide

Para Bradshaw, la clonación es cara y efectuar esta operación para un solo animal puede costar millones de dólares, gasto que se sumaría a los subsecuentes programas para criarlos en cautiverio, por lo que manifiesta que mejor hay que invertir estos fondos en esfuerzos tangibles de preservación "como adquirir terrenos para conservar y restaurar los ecosistemas".

Finalmente, la consideración del ecologista de que la clonación sería una pérdida insensata de fondos queda más que manifiesta. "Personalmente, no estoy a favor de convivir con zombis reanimados", dijo el científico.

Ramiro Rivera

Lo dice el reportero