La autorización de una redada militar en Caracas exhibió el fortalecimiento del círculo cercano de Trump en Washington y un rumbo cada vez más peligroso del Presidente de EU en la política exterior.
Ciudad de México, 7 de enero (SinEmbargo).– The New Yorker cuenta hoy que apenas el viernes pasado por la noche, cuando Donald Trump se reunió con un pequeño grupo de altos funcionarios de la administración y decidió autorizar una redada en Caracas por parte de comandos de la Delta Force para capturar a Nicolás Maduro, entre los presentes se encontraban el Secretario de Estado, Marco Rubio; el Secretario de Guerra, Pete Hegseth; el director de la CIA, John Ratcliffe; Dan Caine, el presidente del Estado Mayor Conjunto; y Stephen Miller, el asesor de política más esencial del Presidente de Estados Unidos (EU).
Notablemente, el ausente fue el Vicepresidente, J. D. Vance.
Y el sábado, agrega el relato, cuando el mismo grupo anunció en Mar-a-Lago que el ataque había sido un éxito, Vance tampoco estaba allí. Y un informe detallado del Wall Street Journal sobre los meses de planificación previos al ataque no mencionó el nombre del Vicepresidente ni una sola vez.
“La exclusión de Vance podría deberse a una cuestión ideológica. El Vicepresidente, quien sirvió en Irak, ha sido uno de los críticos más acérrimos del intervencionismo estadounidense durante la segunda administración de Trump, tanto antes de llegar a la Casa Blanca como desde entonces”, agrega el texto de Benjamin Wallace-Wells. La primavera pasada, dice, cuando la revista The Atlantic publicó conversaciones en la app de mensajería Signal sobre la planificación de un atentado en Yemen, los mensajes mostraban a Vance lanzando algunas advertencias. “Eso podría explicar su ausencia: había perdido ante los halcones”.
Había perdido ante los halcones, dice. ¿Y con cuáles halcones? Los mismos de los que hablaba en su reaparición el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador en su mensaje a Donald Trump: “Mande al carajo a los halcones; usted tiene capacidad para actuar con juicio práctico. No olvide que la efímera victoria de hoy puede ser la contundente derrota del mañana. La política no es imposición”.
Hoy también, el diario The New York Times publica un texto que titula: “Stephen Miller ofrece la visión del mundo desde una perspectiva de hombre fuerte. El asesor de confianza del Presidente Trump está dirigiendo su mirada de extrema derecha hacia el exterior, afirmando que el mundo debe ser gobernado por la ‘fuerza’”.
Katie Rogers, la corresponsal del medio para la Casa Blanca, escribió desde Washington: “Stephen Miller ha pasado la mayor parte de su carrera en la Casa Blanca promoviendo políticas internas de extrema derecha que han resultado en deportaciones masivas, separaciones familiares y la puesta a prueba de los principios constitucionales que otorgan la ciudadanía estadounidense. Ahora, Miller, el subjefe de gabinete de política y asesor de seguridad nacional del Presidente Trump, de 40 años de edad, está dirigiendo su mirada de extrema derecha más allá del extranjero: hacia Venezuela y el territorio danés de Groenlandia, específicamente”.
Según los asesores del Presidente consultados por la periodista, Miller actúa así para impulsar las ambiciones de política exterior de Trump, que hasta ahora se asemejan a planes imperialistas para explotar países y territorios menos poderosos y ricos en recursos en todo el mundo y utilizarlos en beneficio de Estados Unidos. “Según Miller, el uso de la fuerza bruta no sólo está sobre la mesa, sino que también es la forma preferida de actuar de la administración Trump en el escenario mundial”.
Miller le dijo el lunes a Jake Tapper, periodista de CNN: “Vivimos en un mundo en el que puedes hablar todo lo que quieras sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, en el mundo real, Jake, que se rige por la fuerza, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder. Éstas son las leyes de hierro del mundo desde el principio de los tiempos”.
La periodista agrega: “El momento también muestra cuán diferentemente ha operado Trump en su segundo mandato respecto de cómo lo hizo en el primero. A mediados de su primer mandato, el Presidente empezó a bromear con sus asesores sobre su deseo de comprar Groenlandia por sus recursos naturales, como el carbón y el uranio. En aquel entonces, sus asesores le siguieron la corriente ofreciéndoles investigar la posibilidad de comprar el territorio semiautónomo. No creían que Trump hablara en serio ni que eso pudiera suceder. Esos asesores ya no están”.
“Avanzamos rápidamente hasta el segundo mandato. Miller cuenta con la plena confianza del Presidente, un equipo de más de 40 personas y varias responsabilidades importantes, entre ellas la protección del territorio nacional y la seguridad de territorios más lejanos. Una broma de pasada durante el primer mandato sobre la compra de Groenlandia por sus recursos naturales se ha convertido en una amenaza presidencial durante el segundo mandato de atacar y anexar el territorio danés por la fuerza si es necesario, con el pretexto de proteger a los estadounidenses de incursiones extranjeras”, escribe la corresponsal de The New York Times en la Casa Blanca.
Benjamin Wallace-Wells hace un buen relato del primer círculo de Trump. Entre los asesores de Trump, la visión de Marco Rubio es la más clara, dice. “Su intención es anticomunista. Los funcionarios cubanos, declaró Rubio a la NBC, ‘son quienes apoyaban a Maduro. Toda su fuerza de seguridad interna, su aparato de seguridad interna, está completamente controlado por cubanos’”.
El día anterior, en Mar-a-Lago, Rubio había dicho: “Si viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado”.
“¿Era ese un plan de guerra para La Habana?”, pregunta el periodista de The New Yorker y añade: “De ser así, el Presidente no parecía precisamente convencido. El domingo por la noche, Trump declaró a los periodistas en el Air Force One que, en lo que respecta a Cuba, ‘no creo que necesitemos ninguna acción’, porque el país ya estaba ‘a punto de caer’. Trump también hizo comentarios críticos sobre los presidentes de Colombia (‘un hombre enfermo al que le gusta fabricar cocaína y vendérsela a Estados Unidos’) y México (‘tiene que ponerse las pilas’), lo que sugería que su mirada podría estar menos centrada en los regímenes comunistas de la región”, dice.
Stephen Miller tiene una visión más histórica: la del imperio colonial. “Poco después de la Segunda Guerra Mundial, Occidente disolvió sus imperios y colonias y comenzó a enviar enormes cantidades de ayuda financiada con fondos públicos a estos antiguos territorios”, publicó en redes sociales. “Occidente abrió sus fronteras, una especie de colonización inversa, proporcionando asistencia social y, por ende, remesas, al tiempo que extendía a los recién llegados y sus familias no sólo el derecho al voto pleno, sino también un trato legal y financiero preferencial sobre la ciudadanía nativa. El experimento neoliberal, en esencia, ha sido un largo autocastigo a los lugares y pueblos que construyeron el mundo moderno”.
Es una versión alegre de lo que le dijo a Jake Tapper en CNN, el lunes.
Wallace-Wells concluye en que la ausencia de Vance dentro del equipo que decidió lo de Venezuela se ha interpretado como una expresión de su identidad ideológica. “Es un pacifista, al menos en el contexto relativo del mundo Trump, y esta ha sido una operación para los halcones. Pero su posición más destacada podría ser la de heredero político de Trump, y la aventura venezolana empieza a parecer muy difícil de vender políticamente. Una encuesta de CBS/YouGov realizada antes del ataque reveló que el setenta por ciento de los estadounidenses se oponía a la acción militar en Venezuela; una encuesta rápida realizada por YouGov justo después de la captura de Maduro mostró que sólo el treinta y seis por ciento de los encuestados apoyaba la operación ‘firme o parcialmente’”.
“Si Trump pretende persuadir al pueblo estadounidense de la sensatez del ataque intentando traerles petróleo venezolano más barato, eso significará una implicación mucho más profunda en un conflicto que quizás prefiera tratar como un ataque relámpago. Y luego está la delicada cuestión internacional de por qué, exactamente, Estados Unidos tiene derecho a retirar las reservas de petróleo de Caracas. Rubio puede haber logrado un objetivo anticomunista de larga data. Miller puede celebrar un golpe al orden liberal. Pero la persona con más probabilidades de heredar el manto de Trump era la que se mantenía al margen. Vance había señalado que existe una ansiedad nacional ‘por el uso de la fuerza militar’. Hay que reconocer que esa ansiedad tiene una dimensión moral. También hay una dimensión política”, dijo Benjamin Wallace-Wells.





