Estudio sugiere factores sociales ligados a mayor riesgo de COVID prolongada en niños

08/01/2026 - 10:06 am

De acuerdo con los hallazgos de los investigadores, la COVID persistente en niños y adolescentes podría estar asociada a carencias económicas, discriminación y bajo apoyo social en el hogar.

MADRID, 8 Ene. (EUROPA PRESS).- Una nueva investigación, dirigida por investigadores del Hospital General Brigham (Estados Unidos) de Massachusetts, sugiere que la COVID-19 persistente es más frecuente en niños y adolescentes en edad escolar que experimentan inestabilidad económica y condiciones sociales adversas.

El estudio observacional multicéntrico revela que el riesgo de COVID-19 persistente es significativamente mayor en hogares con inseguridad alimentaria y dificultades como bajo apoyo social y altos niveles de discriminación. Los resultados se publican en JAMA Pediatrics.

“La COVID persistente en niños es especialmente preocupante debido a los posibles efectos a largo plazo en la salud que podrían persistir hasta la edad adulta”, informa el coautor principal, el doctor Tanayott Thaweethai, del Departamento de Bioestadística del Hospital General de Massachusetts.

Un estudio en Estados Unidos asocia la COVID persistente en niños y adolescentes con carencias económicas. Foto: Crisanta Espinosa, Cuartoscuro

“Las intervenciones de salud pública dirigidas a los factores de riesgo social, como la inseguridad alimentaria y la falta de apoyo social -prosigue-, son fundamentales para reducir la carga de la COVID persistente y proteger la salud general de los niños a medida que continúan contrayendo la COVID-19”.

Los determinantes sociales de la salud (DSS) son factores no médicos que se derivan del entorno en el que una persona vive e interactúa con los demás.

Investigaciones previas se han realizado en adultos o se han centrado principalmente en cómo los DSS adversos pueden afectar el riesgo de contraer COVID-19. Sin embargo, los expertos estiman que millones de niños en todo el mundo experimentan síntomas prolongados de COVID, lo que resalta la necesidad de examinar la relación entre los DSS adversos y la COVID prolongada pediátrica.

Un equipo multidisciplinario llevó a cabo el análisis riguroso de la evidencia científica presentada por Bavarian Nordic y concluyó que la vacuna cumple los requisitos de calidad, seguridad y eficacia para expedir el registro sanitario que permite su comercialización en México.
Una nueva investigación sugiere que la COVID-19 persistente es más frecuente en niños y adolescentes. Foto: Crisanta Espinosa, Cuartoscuro

En busca de respuestas, el equipo de investigación analizó datos de un subconjunto de la Iniciativa RECOVER (Investigación de la COVID para Mejorar la Recuperación). La cohorte incluyó a 903 niños en edad escolar y tres mil 681 adolescentes con antecedentes de infección por SARS-CoV-2, que fueron reclutados en 52 sitios en todo Estados Unidos.

El estudio examinó las asociaciones entre la COVID prolongada y 24 factores de riesgo social, agrupados en cinco dominios principales: estabilidad económica (por ejemplo, inseguridad alimentaria, pobreza), contexto social y comunitario (por ejemplo, estado civil del cuidador, discriminación), acceso y calidad de la educación del cuidador, vecindario y entorno construido, y acceso y calidad de la atención médica.

Los investigadores descubrieron que la inestabilidad económica y el contexto social precario, como la dificultad para cubrir gastos o la discriminación, eran los factores más importantes y que tenían el mayor impacto en el riesgo de COVID persistente. En cambio, la seguridad alimentaria ofrecía protección, incluso para familias con otras dificultades económicas.

Con sus padres al estadio Alberto Chivo Córdova de la UAEM en donde se llevó a cabo la Jornada de Vacunación COVID-19 para niños y niñas de 1er y 2da dosis, serán aplicadas 3000 mil dosis por parte de personal del ISSSTE y se realizará los días 6 y 7 de septiembre, está dirigido a hijos del personal universitario. Foto: Cristina Espinosa Aguilar, Claroscuro
El estudio observacional multicéntrico revela que el riesgo de COVID-19 persistente es significativamente mayor en hogares con inseguridad alimentaria. Foto: Cristina Espinosa Aguilar, Claroscuro

Los autores especulan que una dieta saludable podría reducir la inflamación y, por lo tanto, proteger contra el riesgo de COVID persistente. Se necesita más investigación para determinar si abordar estos factores sociales adversos puede mitigar el riesgo de enfermedad futura.

Europa Press

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