Los investigadores señalaron que las muestras sirven para diagnosticar a una persona concreta y son muy útiles para vigilar cómo evoluciona una infección en la población.
MADRID, 2 Feb. (EUROPA PRESS).- El Servicio de Microbiología de la Clínica Universidad de Navarra publicó un estudio que descubrió que la sangre seca sirve para diagnosticar infecciones incluso siete años después de haber tomado la muestra.
Este trabajo, recogido en la revista Clinical Virology, expone que la correcta conservación de estas muestras de sangre seca en papel (conocidas como DBS) es útil para la investigación, la salud pública y el control de epidemias. De hecho, estos hallazgos pueden ser especialmente relevantes para los biobancos y la seroepidemiología retrospectiva.
"El análisis nos ha permitido concluir que los DBS almacenados correctamente siguen siendo fiables incluso muchos años después de su obtención", manifestó el doctor Gabriel Reina, quien es microbiólogo en la Clínica Universidad de Navarra.
A juicio de este facultativo, "no obstante, es necesario asegurarse de que ese depósito se realiza en condiciones óptimas de frío que, generalmente, se suelen dar en laboratorios centrales o centros de investigación".
Para este estudio, sus autores, que evaluaron la presencia de anticuerpos frente al Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH/sida) en este muestrario, almacenaron el mismo a 80 grados bajo cero y lo analizaron de nuevo siete años después para concluir que conserva su validez diagnóstica.
📢La #sangre seca diagnostica infecciones años después de haber tomado la muestra
🗣️Dr. Gabriel Reina: "Esta fórmula hace que quienes no puedan desplazarse al #hospital, por ejemplo, puedan obtener una muestra válida para su análisis".@GabReina https://t.co/0S9cwdfMBu
— Clínica Universidad de Navarra (@ClinicaNavarra) February 2, 2026
En concreto, entre 2016 y 2017, se recogieron 143 muestras de sangre seca en el congoleño Hospital Monkole de Kinshasa y, para cada paciente, se prepararon dos tarjetas de DBS, cada una con cinco muestras de sangre completa.
De este modo, la primera tarjeta se analizó en 2017 mediante tres ensayos serológicos para el diagnóstico del VIH: ECLIA (Roche), ELFA (bioMerieux) e inmunocromatografía (Geenius, BioRad). Por su parte, la segunda se almacenó a los citados menos 80 grados celsius hasta 2024, año en el que se volvió a estudiar con las mismas herramientas diagnósticas.
Sensibilidad y especificidad del 100 por cient0
Así, este trabajo mostró que la sensibilidad y especificad para detectar esta infección fue del 100 por ciento en casi todos los casos y que hubo una altísima concordancia entre los resultados de las primeras muestras, obtenidas en 2017, y esas mismas analizadas, de nuevo, siete años después.
A tenor de este trabajo, los investigadores indicaron que las muestras sirven para diagnosticar a una persona concreta y son muy útiles para vigilar cómo evoluciona una infección en la población, especialmente en aquellas en las que el sistema sanitario tiene menos medios.
"Esta investigación la hemos realizado con muestras de sangre obtenidas en la República Democrática del Congo que mantuvimos durante todos estos años en la Clínica", insistió Reina, y añadió que "la estabilidad de los anticuerpos y de los marcadores biológicos ha permanecido durante este periodo, por lo que hemos podido reanalizarlas con absoluta fiabilidad".





